Uruguay quiere ganar el Pellegrini como hace 82 años

Hay quienes dicen que esta vez se corta la racha. Que un uruguayo vuelve a ganar el Carlos Pellegrini, lo que no pasa desde 1939. Ochenta y dos años bien contados. No ocurre desde Romántico, el crack del double event, el petiso sin par; el que cruzó el charco dos veces para imponerse cuando la carrera se hacía en Palermo.

La fanaticada ofiental se divide entre Invasor y Romántico cuando se consulta sobre un  campeón; ventrículo izquierdo para uno y derecho para otro. Así tienen dividido el corazón.

El burrero uruguayo alentará a dos de los propios el sábado 11 en San Isidro, porque un par de hermanos paternos nacidos en su tierra  buscarán llevarse toda la gloria para Montevideo.

Athelsta y Happy Day son los dos mejores fondistas uruguayos del momento en el pasto. Hijos de Midas Touch, nietos de Galileo, entrenados por Facundo Santesteban, con 108 y 105 de rating internacional respectivamente. En Maroñas han sostenido varios duelos.

 Athelsta ya ganó un Carlos Pellegrini. El de Uruguay. Y antes el Gran Premio de Honor, siempre frente al mismo rival y al que había dejado quinto en el Clásico Asamblea de La Florida, antes de batirlo también en el clásico Invasor. Se podría decir que Happy Day nació en el año equivocado.

En total, el pingo del stud Los Vikingos, de Hugo Pereyra, ganó 6 de 9 y cinco clásicos. Es un especialista en el césped,  un maestro de la atropellada, un mago de los finales ajustados. De hecho, sus últimas dos carreras las ganó por el hocico.

Quienes esperen ver en él a un caballo poderoso desde lo físico, descubrirán a uno de 440 kilos.

Héctor Lazo ya lo tiene medido. El mejor jockey uruguayo lo corre tranquilo porque cuando lo busca lo encuentra. 

Dijo Lazo luego de su última carrera juntos: "Athelsta es un caballo que pone empeño, vergüenza para ganar y se ha afirmado. Me genera mucha confianza. Le he agarrado el punto. Happy Day también es bueno. Los dos son parejos. Pudo haber ganado uno como el otro".

 Los pingos uruguayos saldrán hacia Buenos Aires el próximo domingo, por la tarde. El dato lo aporta Hugo Pereyra, dueño de Athelsta, quien llegará a la Argentina el martes para no perderse  ni un minuto de la previa. Se entiende. Correr el Pellegrini es lo que esperan todos y llegado el caso no hay que distraer tiempo ni en dormir. 

Un saludo,

Julio Guimaraes

El Pellegrini de Athelsta