Oh lá lá! Un alemán conquistó el Arco de Triunfo

Ni un francés, ni un inglés, ni un japonés. Un caballo alemán ganó la centésima versión del Qatar Prix de l'Arc de Triomphe (G1), en Paris-Longchamp, para que las nuevas tribunas del hipódromo enmudecieran como cuando callaron con Danedream, en 2011, una yegua del mismo origen que también dio un golpe al tablero.

Ahora el del golpe fue Torquator Tasso, con un arranque très fort, magnifique, à toute vitesse, como dicen los galos, cortando la discusión entre  Tarnawa y Hurricane Lane a cien metros del disco.

Dice un lema genial que resume el valor del Prix de l'Arc de Triomphe."Ce n'est pas une course, c'est un Monument " - "No es una carrera, es un monumento ". Lo monumental tiene que ver con el valor histórico de la más glamorosa competencia hípica del mundo, cuya versión número cien se hizo en terreno muy blando, dando excusas a todos los perdedores. Incluido a Adayar, el ganador de Epsom al que Buick le pidió todo más temprano que tarde.

Octubre en Paris es tiempo para no olvidar el piloto y el paraguas. Llovió el sábado y cuando abrieron las puertas del hipódromo, en la mañana del domingo, saltar charcos era lo habitual.

El nuevo ParisLongchamp sigue siendo la casa del Arco, pero la modernidad de sus líneas arquitectónicas le ha quitado romanticismo a la carrera. Es el mismo césped, pero las columnas han cambiado. 

Hubo público en el Bois de Boulogne. Ya sin tantas capelinas fueron llegando en limusinas, voitures, taxis o navettes, muchas de ellas cumpliendo un servicio gratuito desde Place Port Maillot.

Torquator Tasso había ganado antes el Grosser Preis von Baden, en Alemania, que fue un carrera extraña pues de sus seis participantes uno largó retrasado y otro no dobló en la curva. Es un hijo de Adlerflug, cuyo pedigree germano no contiene nombres a los que estemos acostumbrados.

Corresponde a una cría de caballos fuertes, a la que admira Horacio Bauer, por ejemplo.

Gracias a este triunfo, Torquator Tasso, entrenado por Marcel Weiss, dio a sus propietarios los € 2.857.000 prometidos al vencedor de los cinco millones ofrecidos por la bolsa.

"Nunca hubiera creído ganar. Es una locura. No lo puedo digerir", comentó Marcel Weiss, de 44 años.

"Empezamos a planear el Arc el invierno pasado. Pensé que este era el Arc más fuerte de los últimos años, pero todavía pensaba que mi caballo merecía ir. Hubiéramos estado muy felices si hubiera terminado tercero, cuarto, quinto o sexto. Lo hubiéramos considerado un éxito. El hecho de que haya ganado es increíble. No se puede ir más alto que el Prix de l'Arc de Triomphe. Todo entrenador sueña con eso. Que lo haya ganado es absolutamente irreal".

También habló su jockey, Rene Pechuliek, traducido del alemán para la prensa.

"No hubo mucho ritmo en la carrera, así que inmediatamente traté de conseguir una posición cerca de los caballos líderes. Quería estar en un lugar dónde cuándo entráramos en la recta realmente pudiera lanzarlos. Cuanto más larga es la recta, mejor se pone, así que estaba ansioso por aprovecharlo al máximo".

Apeal en el 75 había dado a los alemanes su primer triunfo en Arco, ess carrera que los japones cada año intentan conquistar.

Diego Zavaleta, criador, turfman, secretario de la integrante de la comisión de carreras de San Isidro y amigo de André Fabre, volvió a decir presente en el Arco. En la lluviosa tarde de Paris, Fabre ganó el Prix Malcel Bousac (el Gran Criterium francés) con la potranca Zellie en suelo pesado, el mismo terreno por el que borró a la favorita Raclette. El hombre sigue siendo el que mas Arco de Triunfo conquistó, con ocho.

Si Torquator Tasso no hubiera pagado un dividendo para el festejo se estaría diciendo que  la versión 100 del Arco fue más que las 99 anteriores. A veces con los boletos en el bolsillo las carreras se ven diferentes. 

Un saludo,

Julio Guimaraes