"Donde hay cancha hay revancha", dice Calvente

Hay jockeys que irían  hasta el fin del mundo para montar ciertos caballos. Hasta Arabia Saudita fue Gustavo Calvente con tal de subirse a Miriñaque. Compitieron juntos, cruzaron séptimos en una carrera millonaria y sentaron la base para el entendimiento futuro.

Volvieron a verse en la Argentina un par de meses más tarde. Juntos  casi cantan victoria en el GP 25 de Mayo. Quedaron a medio pescuezo de la hazaña, detrás de Village King.

Habla Calvente. "Quedamos con la espina de que nos ganaron. La verdad es que el caballo corrió como un león y si nos queda algo para decir es que a nosotros no nos favoreció el tren lento con que se hizo la carrera. Pero demostró que es un pingo."

El gran premio fue una carrera sin velocidad en la primera mitad, semejante a las de 4000 metros que se hacen en Europa.

"Miriñaque tiene un gran corazón. Luchó como un guerrero contra otro gran guerrero, que ganó la carrera en su ley. Eso no deja conformes. Lo importante es que el caballo quedó bien. Donde hay cancha siempre hay revancha".