Ascóniga (Der.), junto con el jockey Edinson Rodríguez y Allan Smith (lentes)

La jocketa Luján Ascóniga y su primera experiencia en el turf árabe / Don Guima

Hace quince días tomó un avión en Ezeiza rumbo a  Arabia Saudita para participar del Desafío Internacional de Jockeys. Gran desafío deportivo y personal para la jocketa argentina Luján Ascóniga, 27 años, 138 carreras ganadas en su vida, soltera.

No logró ganar en el concurso donde actuaron celebridades de la fusta. Sus mejores resultados en la cancha fueron un cuarto y un quinto puesto, con la salvedad de que uno de sus montados fue retirado de las gateras y tuvo una chance menos.

Luján perdió pero ganó experiencia. Rodaje que le dicen.  Y luego del torneo siguió viaje hacia el reino de Bahrein, el país formado por un grupo de islas ubicadas en el Golfo Pérsico, para unirse al equipo de trabajo de Allan Smith, quien entrena los caballos de Royal Stables.

Luján está encantada con la posibilidad de trabajar y aprender. Se encuentra  en la etapa de descubrir todo lo nuevo de una hípica remota, de tomar apuntes, de asimilar conceptos. 

"Lo que más me llamó la atención es la cultura, la manera de vivir que tienen, distinta a la nuestra", cuenta Ascóniga, ya establecida  en su casa de Barhein. "A las jockeys mujeres nos tratan muy bien. A pesar de que yo no puedo comunicarme por el tema del idioma, se nota que son muy amables y con las otras jocketas también", cuenta. 

-¿Pudiste advertir distintas modalidades entre las colegas con las que te enfrentaste en Arabia Saudita el día del campeonato?

-Cada una era de un país distinto con estilos diferentes. Y estuvo bueno porque podía sacar algo bueno de cada chica.

-¿Por qué no pudiste participar de la tercera carrera del certamen, cuando te retiraron de la gatera?

-Me pusieron la montura de otro jockey y cuando me di cuenta y les avise, directamente me retiraron el caballo.

-En el hipódromo de Bahrein ya corriste dos, el viernes.

-Es hermosa la pista. Tuve mala suerte en la primera por no saber cómo son las cosas acá, distintas que en Argentina, por no poder comunicarme. En la primera carrera confié en que el hombre que estaba parado a mi lado en la gatera le iba a sacar la careta a mi caballo y no, tenía que sacársela yo. Me abrieron la puerta con la careta puesta y tuve ese error por no estar acostumbrada a cómo se corre acá. Por no poder comunicarme cometí ese error. A pesar de eso todo muy lindo.

-¿Qué opinas de la multa que le pusieron al jockey ganador del Saudi Cup -100.000 dólares- por haber pegado un fustazo extra por encima de los diez permitidos?

-El tema de los fustazos es cosa de costumbre. En Argentina no estamos acostumbrados a pegar diez veces y en carrera tampoco venís contándolos. Cada hipódromo tiene su reglamento y hay que tratar de cumplirlo. 

-¿Cómo te sentiste arriba de un caballo árabe, pues también montaste uno de esa raza?

-Bien. No es lo mismo que un caballo de carreras no tienen la misma velocidad, el carácter es un poco distinto, pero igual son bastante parecidos. 

-¿Y correr hacia la mano derecha, contrario a lo que se hace en nuestro país?

-No me molestó para nada,creo que es lo más rápido a lo que me acostumbré. 

-¿Cual es tu punto fuerte como jockey?

-Salir de la gatera.

-¿Y tu debilidad?

-Tengo que aprender inglés para poder comunicarme; es importantísimo. También tengo que ponerme más en estado. Yo venía de estar corriendo medio poco en Argentina, venía de una lesión. Me falta agarrar más en estado y acostumbrarme más al estilo de acá. 

 

Un saludo,

Julio Guimaraes