Doping. Siempre igual. Ya cansa. Más de lo mismo / Don Guima

Otro más y van..La noticia de un nuevo positivo en el control antidoping realizado en Francia sobre los Grupo 1 de Argentina sacude a la hípica nacional, la conmociona. ¿La conmociona?

Esta vez, el cuestionado fue el caballo Global Big, clasificado cuarto en la Copa de Oro. El informe del laboratorio francés derivó en la suspensión de Daniel Etchechoury dictada por el hipódromo de San Isidro. Aunque oficialmente no se dijo de cuál sustancia se trataba, se supo que sería dexametasona, de uso prohibido para la competencia.

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La pregunta del principio es si realmente la comunidad turfística se conmociona frente a los constantes casos de doping en las carreras o los da como situaciones normales, soportando lo insoportable. Algunas veces parece que el doping en todas sus modalidades se ha naturalizado.

Es momento, pues, de no quedarse callado. Decir en idioma básico que en el turf hay quienes en forma directa o indirecta trabajan para destruir su imagen.

Propietarios y Criadores han hablado con acciones, impulsando desde Unión Hípica la creación de un laboratorio central capaz de perseguir hasta debajo de la cama a los infractores. El suyo asoma como un paso adelante. La Gremial apoya el proyecto. 

 

El turf tiene un reglamento general de carreras. Quizás también necesite de un Código de Ética. Un compendio de valores para respetar. Estaría bueno saber los nombres y apellidos de quienes serían capaces de firmarlo y quienes no.

Durante 2019 entre Palermo, San Isidro y La Plata se superaron largamente los 150 casos positivos haciendo test sólo a los primeros del marcador.  ¿Qué ocurriría si fueran del primero al último clasificado? ¿Cuántos más se encontrarían? Adivino lo que piensa.

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Que se sepa, nunca un cuidador salió a increpar a otro por haberle ganado con un caballo medicado. Quizá sean demasiados corporativos. Acaso siguen al pie de la letra aquello del que tire la primera piedra quien esté libre de pecado.

Por lo menos en los tiempos modernos tampoco un apostador entabló un juicio porque a su caballo preferido le ganó otro "enchufado". ¿Podrían presentar demandas?. ¿Qué destino tendrían sus quejas?.

Cuando un caballo es suspendido por doping se lo descalifica a los efectos del premio con lo que se intenta reparar el daño provocado a los rivales, pero el apostador no tiene resarcimiento alguno. Son los patos de la boda.

Aquel Código de Ética que no existe podría comprometer a no dopar caballos y tampoco enviarlos al bombo. Desalentar el juego clandestino tendría una línea, por su puesto.

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El Laboratorio Único es una vieja aspiración hípica. Añares esperándolo. Hay indicios para suponer que pronto el de San Isidro se ocupará de hacer todos los test con el visto bueno de Palermo y La Plata.

 ¿Por qué no se ha creado hasta ahora? Algunos mal pensados responden que deslindar el manejo del laboratorio es también entregar  parte del negocio negocio

La pregunta del millón es si los preparadores y su equipo se cuidaran más de suministrar medicinas o sustancias prohibidas sabiendo de un nuevo laboratorio equipado con todos los chiches,  o continuarán como hasta ahora.

 Bienvenido sea un Centro Único de Control de Doping, transparente, eficaz y disuasorio de malas prácticas.  Claro, también habrá que reeducar a quienes están  acostumbrados a entrenar con cronómetro y  una inyección a mano.

 

Un saludo,

Julio Guimaraes