Foto Gentileza Hipódromo de San Isidro

Elvas, la yegua que puede cambiarle la vida a cualquier propietario / Don Guima

Estaba en el stud de Mayansky Neer la mejor yegua de 2020. Estuvo todo el año Sólo había que abrir la puerta del box para verla. O anotarla en la Copa de Plata (Gr1-2000 m) para demostrarselo a todos.

Ganó Elvas en el más grande choque generacional de la temporada de San Isidro para las hembras. Lo hizo con los colores de Don Teodoro, que no son otros que los mismos de Pinball Wizard. Criada en La Madrina, del ex diputado Horacio González, cuya propiedad conserva y comparte. González apuesta a la industria desde varios ángulos.

Elvas es la yegua que tardó seis meses en ganar su primera carrera el año pasado; la que Mayansky Neer hizo subir peldaños usando la Alternativa antes de ponerla en los clásicos. El Ruso suele usar esa división con rivales flojos para que sus caballos ganen en confianza competitiva. Lo hizo cuando le construyó la campaña a Roman Roso. Elvas hoy se siente una yegua ganadora un poco por aquel paso. Y se sabe que tener un caballo con espíritu de liderazgo es tener un tramo de cualquier carrera ganada

¿Es Elvas una buena millera  o una millera estirada? Es lo que ella quiera, es la respuesta de este cronista.

Ganó la Copa de Plata-Arquitecto Roberto Vasquez Mansilla corriendo de menor a mayor, por momentos séptima, en otros sexta, mientras arriba la favorita Miss Eder no le podía sacar la punta a Forty Cinque.

Juan Cruz Villagra estará sí o sí en la terna de mejor jockey de 2020. Por la calidad de las carreras que ha ganado y por su trabajo en las riendas. Juan no viaja en la montura como un turista sino que maneja y toma decisiones acertadas todo el tiempo.

Elvas le ganó por dos cuerpos a Fanciful, una yegua probada en los clásicos para darle a Mayansky Neer su undécimo clásico de la temporada y el cuarto de Grupo 1. (Discreción: este domingo irá por otro en La Plata, también con Villagra).

Elvas es la clase de yegua que le puede cambiar la vida a cualquier propietario. Acaso ya se la cambió al suyo. Experimentar las sensaciones de un triunfo de Grupo 1 debe ser como querer frenar la vida en el momento justo de cruzar el disco para disfrutar de ese instante a perpetuidad. Es mirar al cielo y agradecer.

Un saludo,

Julio Guimaraes