Foto Gentileza Hipodromo de San Isidro

Elvas hizo un trabajo de hormiga en la recta para ganar el clásico Carlos P. Rodríguez (Gr.2) / Don Guima

Hace un año, días más días menos, Elvas salía de perdedora. Desde entonces y para acá en el tiempo, corrió cinco y ganó cuatro, incluido el clásico Carlos P. Rodríguez (Gr.2), de este sábado en San Isidro.

Elvas ganó dos carreras alternativas entre diciembre y febrero, una plataforma que suele usar mucho Mayansky Neer para hacer ganar en confianza competitiva a sus pupilos y cuando la reprisó después del parate por el Covid en el clásico Contraventora terminó por darse cuenta de que tenía una buena. Aquél segundo lugar fue trampolín a la victoria en el Rodríguez.

Elvas corre con los colores de Don Teodoro y es hija de un tanque: Catcher in the Rye y por abajo es de la familia de Oceanside, Octante y Ondina. Cuando llegue el tiempo de criar con ella dará muchas seguridades.

Sexta, por segunda línea, corriendo como quien no quiera la cosa, Elvas dejó pasar el primer tramo de la carrera y se puso a trabajar en el derecho. Adelante iba Miss Oasis y había que alcanzarla. La recta final de San Isidro es eterna y la de Don Teodoro hizo un trabajo de hormiga. Uso cada metro de terreno para construir su victoria.

Faltaban 100 y ya estaba adelante. Luego, en carga de refresco como dirían los viejos cronistas hípicos, apareció Joy Velika para colarse en la foto.

Vencer en la milla del Rodríguez invitaba probarse en los 2000 mts de la Copa de Plata o atreverse a los machos en el Anchorena. Habrá que ver qué camino le hace tomar Mayansky Neer.

Haberle ganado a Joy Velika no es adelantarse a cualquier yegua. Es batir a una ganadora de la Polla de Potrancas platense o la que fue tercera en el Selección sureño  Yegua que venía de capa caída, progresó un montón ahora.

La fecha de San Isidro estuvo integrada por catorce carreras y se recaudaron $ 43.166.083, la segunda cifra más alta en todo el país -detrás de la del día del Jockey Club- desde el retorno de la actividad.

 

Un saludo,

Julio Guimaraes