El turf argentino sigue corriendo de atrás / Don Guima

El año pasado el susto fue porque se perdía el Fondo de Reparación. Ahora, por la pandemia. El año próximo… La industria de las carreras de caballos en Argentina vive con el Jesús en la boca. Tiene la piel curtida por tantos sobresaltos. Se compara con las hípicas de cabecera  y en muchos asuntos se da cuenta que está subdesarrollada. Tiene los pies sobre la tierra. En otros aspectos se la cree sin motivos.

"El futuro del turf pasa por Internet", descubrió el mundo hace mucho y actuó en secuencia. Pronto comenzó a hablar el idioma de los jóvenes.  Por acá se tardó bastante para empezar a discutir temas que en otros lados los tienen por superados casi desde el siglo pasado. 

Estamos llegando tarde. Ponemos la vista recién ahora en la tecnología y la manera de apostar a distancia. Se atrasa diez o quince años, por lo menos. Se corre de atrás. 

 El mundo hípicamente avanzado vive otro nivel de preocupaciones; se enfoca en fomentar nuevas audiencias y aceitar relaciones con los gobiernos de turno. Sin nuevas generaciones de fans la subsistencia del deporte se hará cuesta arriba. Es verdad de perogrullo.

Otra: en tiempo de pandemia conseguir nuevos fans será milagroso; el objetivo deberá ser cuidar a los que hay en existencia. Lo contrario es suicidio.

"Lo más importante de cualquier negocio es la integridad. Tenemos que demostrar al público que las carreras son una actividad con valores estrictos. Nuestra prioridad es eliminar cualquier trampa". La frase pertenece a Frank Stronach.

"Los caballos deben competir solamente cuando estén libres de la influencia de medicamentos", suele decir Louis Romanet. 

Tres participantes en las Carreras de las Estrellas actualmente son investigados porque no habrían cumplido con el reglamento en cuanto al uso de sustancias no autorizadas. Si se confirna sería escándalo internacional. Todo mal.

Durante las primeras reuniones de carreras en La Plata luego de la reapertura no se analizaron las muestras extraídas para el control antidoping porque se rompió el cromatógrafo.  No es la primera vez que pasa. Es de esperar que el aparato haya sido reparado. Por lo pronto, las muestras se remitieron al laboratorio de San Isidro.

Al hipódromo de La Plata le falta tecnología de punta. Parte de la cuota del fondo de reparación que le toca podría tener ese fin. Pero no ha venido ocurriendo. Mucho está atado con alambre. Cuentan que hace un tiempo se rompió el photochart y los finales se daban casi ojo. Así no va. Es poco serio.

 

Un saludo,

Julio Guimaraes