El futuro ya llegó, pero hace mucho tiempo / Don Guima

Decíamos a la salida de la 42 Conferencia Anual de la IFHA, en 2008. "El futuro del negocio hípico estará vinculado al desarrollo tecnológico, ya en un mundo donde todo ocurre por Internet". 

Por esos años, quienes participábamos de encuentros con las más altas autoridades de la hípica teníamos incorporado el vocablo commingle a nuestro diccionario y sabíamos que el turf  podría caber en la palma de una mano. No más grande del tamaño de un SmartPhone.

El mundo siguió a su velocidad y la tecnología se movió aún más rápido. Los cambios se apresuraron. Las naciones hípicas desarrolladas aceptaron los nuevos desafíos. Hacía tiempo se había lanzado la carrera por conseguir mayores audiencias y jugadores. A las carreras se jugaba  entonces con la misma facilidad con que se maneja el control remoto de la Tv.

Argentina tardó mucho tiempo en anotarse en esa carrera. Largó parada. Pero es mejor tarde que nunca.

Con la autorización para importar apuestas desde el exterior que ingresen al totalizador, como ha logrado Palermo en estas horas, se abre una puerta que puede conducir al mayor desarollo de la industria.

Será como ir a pescar en aguas donde existen inmensos cardumenes de jugadores. Si el trabajo se hace bien, todo será provecho. 

Palermo podría firmar convenios con más de una empresa proveedoras de apuestas desde el exterior, para hacer una toma de ganancias luego de haber aportado a las bolsas de premios locales, al pago de impuestos y comisiones.

La pregunta ahora es cuánto se recaudará desde afuera. Esa es la nueva cuestión.

Un saludo,

Julio Guimaraes