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Miriñaque y el día después de la gran batalla / Don Guima

El mejor entrenador no cuida ningún caballo. El mejor jockey está en la tribuna. El mejor propietario …

La participación de Miriñaque en la Pacific Classic fue de lo mejor que le ocurrió al caballo argentino en su vida como deportista. Se necesita un caballo superior al estándar  para meterse en esa gatera. Hay que ser un distinto.

Miriñaque es un 116 de rating internacional y se midió con uno 123, como Maximum Security. El sábado, a las 6 de la tarde de California, el tordillo no estuvo a la altura de la circunstancia. Higher Power, ganador de la versión anterior, tampoco hizo la mejor performance de su carrera y quedó cuarto. Nadie dirá que estuvo mal anotado.

A los caballos hay que medirlos por las buenas.  Si  los midieran por los malos resultados, la mayoría serían pésimos atletas. Compararse contra los mediocres te puede llevar a ser cabeza de ratón, como mejor expresión. Jugarse contra los buenos te ordena. 

Con todas las contras, Miriñaque fue este sábado quinto,  tres segundos menos rápido que "Max" para recorrer 2000 metros. Se cansó a partir del segundo tramo de competencia. 

Nadie en el mundo conoce mejor que María Muñoz a Miriñaque. Si ella no lo hubiera visto en condiciones, el caballo hubiese pasado por alto la exigencia. 

¿Es más de lo que mostró en el Pacífic?  Seguramente que si. Es más de lo mostró el Barcelona de Messi aún cayendo 8 a 2 esta semana. Obvio. A los buenos hay que juzgarlos por las buenas entregas. Las malas, tacháselas.

 

Un saludo,

Julio Guimaraes