El turf argentino se muere lentamente si no lo dejan aprovechar la tecnología del Siglo XXI /Don Guima

Hubo un tiempo en el que los Bingos con tragamonedas le hicieron un daño grande al turf bonaerense. Los hipódromos no podían igualarlos y trabajar con slots. Los Bingos le planteaban una competencia desleal entonces. Tanto le quitaron que más tarde tuvieron que salir a repararlo. Siguieron funcionando los Bingos con tragamonedas, pero recaudando también para la hípica.

Pasaron casi veinte años desde aquello y ahora asoma una situación parecida. La Ciudad de Buenos Aires se está preparando para recibir ofertas de empresas que quieran operar el juego por internet, pero al sector de las carreras no se le permite colectar jugadas con una herramienta similar.

Podrás apostar al fútbol, jugar al poker, pronosticar sobre resultados de criquet  o tenis, pero jugar on line a las carreras de caballos será algo no permitido si esto no cambia. 

¡Cosa de locos! En pleno siglo XXI se le priva a la industria hípica de la Argentina la posibilidad de expandir su negocio usando una tecnología que hasta ya es antigua en el mundo. Y por otro lado se fomenta el juego lúdico que no crea fuentes de trabajo.

Darle rienda a las apuestas deportivas por internet pondrá nuevamente en jaque al sector hípico, del que viven miles de asalariados e independientes.

Lo acaba de recordar Diego Quiroga, el líder de Aphara; también los senadores Oscar Castillo y Egger se expresaron en favor de dotar a la industria turfística de nuevas plataformas para operar.

Castillo, inclusive, fue objeto de críticas y hasta ridiculizado en Catamarca, su provincia, por defender a un sector productivo como el de las carreras.

Se dijo, han transcurrido 20 años desde el comienzo del Siglo XXI y la industria turfística sigue trabajando como en la centuria anterior. Condenarla a mantenerse con un desarrollo comercial digno del pasado, será firmar su certificado de defunción. Obligarla a competir sin armas,  será una lucha despareja. Como cuchara contra cuchillo o cuchillo contra tenedor.

Habrá que estar atento, pues, a cómo escalan emprendimientos  como el negocio del juego on line sostenidos por la Ciudad con ánimos recaudatorios, en detrimento de otros sectores que desde hace cien años también pagan impuestos pero a los que se los tiene debajo de la suela.

En tiempos de compras de tickets de cine por Internet o de transferencias bancarias usando un IPhone o una tablet, es de esperar que en el caso de que las apuestas online entren en las gateras, el Turf también tenga luz verde para utilizar la misma tecnología.

 

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Un saludo,

Julio Guimaraes