Obligados a modificar conductas en las villas hípicas por la cuarentena

Los efectos de la cuarentena en el hipódromo de Palermo se notaron durante la mañana del sábado en algunos studs debido a las restricciones para el ingreso al predio del personal de caballerizas. Limpiarlos, levantarles la cama, sacarlos a caminar y darles de comer se hizo cuesta arriba con poco personal. Y lo mismo ocurrió en el hipódromo de La Plata, con caballos caminando a la vera de la autopista a falta de pista de entrenamiento.

La cuarentena es incómoda. Obliga a modificar conductas.

La necesidad de atender a los caballos pareciera chocar con las recomendaciones de no salir a la calle, pero no hay que caer en el falso dilema de elegir entre la salud equina o la de las personas. 

Es momento de seguir las recomendaciones de los expertos  sobre cómo luchar contra la pandemia y buscar mecanismos para minimizar el impacto que genera tener pocos peones para muchos caballos.Lo importante no es tener disponible una pista donde hacer una partida sino una población sana.

Por el momento habrá que comenzar a convivir con algunas restricciones y comité de crisis por medio ajustar soluciones sobre la marcha. 

En las últimas días, muchos dueños de caballos los enviaron al campo para no dejarlos entre cuatro paredes y de paso desestresarlos en un tiempo donde no se sabe cuándo volverán las carreras. Habrá que ver día a día cómo se maneja la cosa.