El Longines Gran Premio Latinoamericano entra en las gateras / Don Guima

En la mañana del lunes llegaron los caballos brasileños y el uruguayo desde sus respectivos países para participar del Longines Gran Premio Latinoamericano, con lo que todos los extranjeros están alojados en la Villa Hípica del hipódromo de San Isidro.

El traslado fue largo para los brasileros y más corto para el oriental, arribando  todos en buenas condiciones. 

Este martes quedará finalizado el último trámite antes de que suene la campana de largada de la carrera con medio millón de dólares en premios. Antes del  mediodía se sortearán las posiciones en las gateras. Serán 18 caballos en los partidores y entre ellos una yegua.

La crisis por el atraso en el pago de los premios que amenazó con empañar la fiesta del sábado por tenerse un paro de jockeys  si bien no fue solucionada no tendrá impacto directo en el evento. Así, lo último que se espera es que haya sol el sábado próximo en San Isidro para que todos disfruten de una carrera que cambia cada año de escenario.

Mientras que en las pistas de vareo los caballos ajustan sus entrenamientos, en los escritorios los miembros de la Osaf se reunirán para tratar temas asociados a intereses comunes. Las reuniones involucran a  handicappers, veterinarios laboratoristas y representantes de Stud Books, entre otros.

Ya se sabe que Louis Romanet, presidente de la Federación Internacional de Autoridades Hípicas, vendrá a Buenos Aires para estar en el Latino. Su visita será leída como una señal de importancia que el directivo francés le da al turf de la región.

La reunión del sábado  estará signada por la elegancia, una cualidad que junto con la actitud son los distintivos de Longines, la marca de relojes suizos que patrocina desde hace años al Latino y es su cronómetro oficial.

La segunda nada carrera más importante del día será la Longines Cup, reservada para yeguas y también con presencia de representantes extranjeras.

La marca de relojes llevará adelante la elección de la dama y el caballero más elegante del día, algo que ya es tradicional en los circuitos donde se asocia con el espectáculo hípico.