La crisis por el pago de los premios derivo en un paro de los jockeys / Don Guima

La llegada de Omar Galdurralde a la lotería bonaerense no coincidió con un momento de unidad ni ficticia de la hípica.

El nuevo funcionario descubrirá más temprano que tarde que los sectores de la industria están atomizados, intercambiando críticas y nerviosos fundamentalmente por cuestiones económicas derivadas del atraso en el pago de los premios, en lo que la lotería ha tenido bastante que ver.

La encrucijada los ha llevado también a cuestionar representaciones y liderazgos.

La Gremial de Profesionales del Turf tiene en Eduardo Ferro a un dirigente que no respeta ahora el rol del Jockey Club como buque insignia del turf argentino y afiliados al gremio que no coinciden a pie juntillas con su pensamiento.

Analiza Ferro que la entidad fundada por Carlos Pellegrini ya no es sinónimo de turf. También cuestiona a su actual presidente,  responsabiliza a su administración de hacer un mal manejo del Fondo de Reparación y al sospechar la complicidad de la entidad con el juego clandestino parece cruzar todos los límites.

De halcones y palomas está construido hoy por hoy el poder en la Gremial; de belicosos y componedores. Cierto es que palomas y halcones tienen coincidencias en los reclamos, pero los diferencia el método para hacer notar sus cuestionamientos.

Un sector explosivo llama al enfrentamiento y otro más reflexivo a la unidad, el diálogo y  la concordia.

La crisis es por plata y acabará cuando no se le deba un peso a nadie. ¿Habrá heridos? Siempre los hay en este tipo de batallas, pero el tiempo lo cicatriza todo.

Los  jockeys afiliados a la Gremial ayer perdieron la paciencia y pararon la reunión de carreras por la deuda legítima que exigen se les honre. No es otra que las comisiones por su trabajo. Les corresponde y punto. Pero que  reclamen al indicado o al equivocado es otra cosa. 

El jueves hubo una asamblea en la Gremial donde Ferro no logró hacer valer su posición de ir al paro. La mayoría de los presentes votaron por seguir dialogando con San Isidro, pero no fueron recibidos en la tarde del viernes como aspiraban. Tampoco el domingo. Frente a ese panorama los jinetes  decidieron no salir a montar. San Isidro, entonces, suspendió provisionalmente a 30 de ellos. La escalada va creciendo. La primera bomba acaba de estallar.

Tal vez San Isidro debió abrirles las puertas para conversar. Siempre hay que tender puentes. Es parte del manual de la política.

Propietarios también se involucró. Los dueños de los caballos están entre los acreedores del Fondo y los perjudicados directos por el paro de pilotos que ha provocado graves daños, dijo, pero "son las autoridades del hipódromo quienes deben analizar las consecuencias de esa conducta a la luz del Reglamento General de Carreras", al tiempo que recordó haber sido la única entidad que realizó denuncias penales por desviaciones del Fondo que involucran a funcionarios de la administración pasada.

Para más datos, en la noche del domingo la Gremial buscó que Palermo no fuera solidario con las sanciones adoptadas por San Isidro hacia los jockeys, algo que no lograría.

La Gremial tratará este lunes de que la Lotería bonaerense intervenga en el conflicto. Y estará bien que acudan a la fuente que tiene que saldar las deudas y donde con el cambio de gobierno se comenzó a dar señales de voluntad de pago. No parece que el instituto ahora conducido por Galdurralde  quiera hacerle un Pagadios a la hípica. 

Más que bajar al barro a pelearse, el tema amerita elevarse y ver cómo se desactiva el conflicto. Quizá se necesite de un mediador externo con amplio conocimiento del sector para comenzar a limar asperezas y poner paños fríos. 



Un saludo,

Julio Guimaraes