CON LA VICTORIA DE SMART HOLIDAY, LOS CLÁSICOS RECUPERARON UN CABALLO DE LUJO / Don Guima

La victoria de Smart Holiday en la séptima del lunes en Palermo es el premio a la perseverancia y al no desesperar. Es la reverencia a la constancia, al saber curar y sobre todo al amor por los caballos de carrera.

Smart Holiday tuvo dos lesiones importantes que afectaron su vida deportiva. Después de llegar segundo en el Gran Premio Nacional que ganó Román Rosso en 2017 se lesionó atrás, en la zona del anca. Por entonces lo cuidaba Pellegatta. El grado del percance puso en peligro su campaña de tres años. De hecho la perdió.

Volvió a las pistas ocho meses después con Carly Etchechoury y se lesionó el tendón de una pata. Otra vez a esperar.

Pasó el tiempo. Catorce meses bien contados y apareció de nuevo en los programas, ya con Gaitán como preparador. La espera sin apuros para que sanara habían dado resultados y lo ponían de nuevo en las gateras.

La historia cierra contando su triunfo por cuatro cuerpos sobre Estereotipo, en 1.49.67/100 para los 1800 metros en la pesada.

"¡Volvió un crack. Ojalá siga sano y de ser así lo veremos en los Grandes Premios!, escribió Ezequiel Valle en su cuenta de Twitter. De ocurrir, estará entre los favoritos.