MIRIÑAQUE GANÓ EL NACIONAL. UN CABALLO CHICO QUE HACE COSAS DE GRANDE / Don Guima

Miriñaque, un caballo de apenas 421 kilos de peso, ganó el Gran Premio Nacional (G1), la carrera más importante para tres años de la Argentina.

Miriñaque tiene de corazón lo que le falta de físico. En septiembre ganó la Polla de Potrillos (G1), en octubre se clasificó cuarto en el Gran Premio Jockey Club (G1) y en noviembre llegó su triunfo en el Derby Argentino, sobre una distancia de 2500 metros.

La historia está llena de caballos diminutos que se convierten en gigantes cuando salen a la pista. El campeón europeo Stradivarius es uno de ellos. El argentino Miriñaque es otro ejemplo.

Con su victoria hizo estallar esa tesis que asegura que los caballos livianos no sirven para las carreras largas. En Palermo, le ganó a adversarios de hasta más de 80 kilos de peso.

Miriñaque comenzó a correr en pruebas de velocidad y se consagró campeón en las de fondo. Lo entrena María Cristina Muñoz, una mujer que lleva grabado sobre la piel la imagen de su caballo. Un Tatoo adorna su hombro izquierdo desde el último día de octubre.

El tatuaje de María

Ganador en dos de los tres desafíos que proponen la Triple Corona Argentina, el hijo de Hurricane Cat ha despertado admiración entre quienes lo ven correr. Es un caballo seductor el tordillo.

Miriñaque venció por un cuerpo y medio cuerpo a Tetaze. Fue un cuerpo y medio mentiroso. Con el triunfo asegurado, su jockey, Francisco Leandro Gonçalvez, dejó que se relajara y su escolta pudiera acercarse pero sin serle peligroso.

"Se cumplió el sueño de mi vida", dijo Tatino Ibáñez, uno de los dueños de Miriñaque. El otro dueño es Rafael Pascual, un político argentino de extracción radical que fue presidente de la Cámara de Diputados durante el gobierno de Fernando de La Rúa.

Se le pregunta a Pascual si se define como turfman o burrero. "Burrero for ever. Gané el Nacional y me quedé a jugar el Triplo Final", dice y se ríe. Además lo acertó. "Hoy -por ayer- me salían todas".

El futuro presenta nuevos desafíos para Miriñaque. Podría correr el Gran Premio Carlos Pellegrini (G1), en diciembre próximo en el hipódromo de San Isidro, enfrentando a caballos de mayor edad, o viajar a Uruguay para participar del Gran Premio Ramírez (G1), el próximo 6 de enero en Montevio. Otra opción es esperar al Longines Gran Premio Latinoamericano (G1), de marzo próximo en San Isidro para el Palermo lo nominará como su representante.

Miriñaque pudo cambiar de dueños luego de ganar la Polla de Potrillos (G1), en septiembre. Tras el éxito los propietarios recibieron una interesante oferta en dólares para venderlo. No la aceptaron y Miriñaque corrió el Jockey Club, finalizando cuarto. Aquella decisión que podría parecer desacertada terminó siendo una apuesta ganadora.

"Los caballos nos alegran la vida. No tenemos caballos para ganar dinero. Si querés tener un sueño comprate un caballo; de lo contrario ponte un kiosko", decía Ibañez.

Eran las 2.30 de la madrugada del domingo y el grupo del stud Parque Patricios seguía de festejo en Café Rivas, el emprendimiento gastronómico que posee Tatino en San Telmo, justo donde Estados Unidos se choca con la calle Balcarce.

Miriñaque corrió relajado la primera mitad de la carrera, mientras Tetaze e In Love aceleraban desde el comienzo. "No quería apurarme", dijo el jockey que ha ganado más de 330 carreras durante la actual temporada en la Argentina y se encamina a obtener cómodamente el campeonato de jockeys 2019.

María, la mujer del tatuaje, recibió casi 200 mensajes por Whatsapp en la primera hora después del triunfo felicitándola por la hazaña. Tatino no pudo dormir las dos noches previas al Nacional, de tanto nervio. María amaneció junto al caballo en la mañana del sábado. Pascual se fue a descansar anoche pasadas las 3. Ya se siente hecho. Lo que pueda venir lo toma como yapa.

En la semana posterior a ganar la Polla de Potrillos hubo otra celebración por la victoria. Aquella fue en el stud de Palermo y también hasta altas horas de la madrugada. Miriñaque la vivió desde su box, con algodones en los oídos.

Es gente a la que le gusta festejar. Lo hicieron cuando Pure Nelson, otro de sus caballos, cruzó sexto en el Latino de Chile. Sus caballos siempre le dan una excusa para juntar a los amigos.

La próxima aún no tiene fecha concreta. Depende de Miriñaque volverlos a juntar. Lo cierto es que esta historia... Continuará.

Un saludo,

Julio Guimaraes