CARLOS FELICE TUVO OTRO GRAN RESPALDO: FUE REELECTO EN UTTA

En la Argentina, la cadena de valores de la industria del caballo tiene una dimensión de la que habitualmente no se tiene conciencia”, manifestó el Secretario General, que apunta en el nuevo mandato a sostener “la lucha por visibilizar al trabajador, su dignificación y la necesidad de un empleo sustentable”. La tarde siguiente a las elecciones nacionales en la Unión de Trabajadores del Turf y Afines (UTTA), Carlos Felice revisa la agenda, coordina trabajos, atiende llamadas, se toma unas fotos y firma convenios.

Pasaron un puñado de horas de los comicios que lo proclamaron Secretario General del gremio por otros cuatro años (2020-2024) y la imagen es la de una enorme satisfacción por el liderazgo reafirmado. Y seguir en la lucha, que es lo que lo apasiona e impulsa. El 96,68 % de los votos que recibió la lista Azul y Blanca respalda sus convicciones, son las adhesiones a su proyecto desplegadas en 27 seccionales de 12 provincias: Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, Santa Fe, Santiago del Estero, Tucumán, Mendoza, San Luis, San Juan, Neuquén, Corrientes y Salta. Participó el 75,89 % de los electores y la fiscalización contó con un veedor de la Dirección Nacional de Asociaciones Sindicales del Ministerio de Producción y Trabajo.

“Hay una cuestión clave para nosotros, la dispersión geográfica es esencial. En el periodo que comienza vamos a concientizar que ese monopolio de la actividad que existe en la ciudad y la provincia de Buenos Aires es irreal. Tiene dos hipódromos fabulosos, los más importantes de Sudamérica, pero eso no representa el potencial que tiene la Argentina respecto de la generación y movilidad en todo el país como industria”, sostiene Felice. A su alrededor hay fotos, libros, plaquetas, algunos trofeos. Está la familia y están los caballos, con los que ha crecido soñando como criador, con el haras El Ángel de Venecia.

“El caballo ha sido un protagonista relevante de la vida cultural, laboral, deportiva y recreativa desde tiempos inmemoriales. Y da lugar en la actualidad a una cadena de valores de las más complejas, alimentada por los más diversos oficios, disciplinas y profesiones técnicas y tecnológicas”, explica Felice. Y profundiza: “En la Argentina, esa cadena de valores tiene una dimensión de la que habitualmente no se tiene conciencia, de la que los gobiernos no tienen la mínima idea. Tanto en términos de sectores, eslabones y proveedores que la componen. No hablamos solamente del turf, sino también del polo, del pato… Es el caballo deportivo”.

Las provincias en las que se votó forman la base de la hípica, por impronta, pasión, trabajo e inclusión. Esos dos últimos puntos son el eje. “La cantidad de empleo que genera y su diversidad, desde el puestero hasta el peón, pasando por el petisero o el que vende boletos… Los veterinarios, jockeys, entrenadores, transportistas, la talabartería, el que vende fustas, nuestros representados…”, comienza a enumerar. La cadena es extensa, decena de oficios y profesiones involucradas en la industria del caballo y como propietario, con los colores rojo y la cruz amarilla. Son los de Roman Joy, el último ganador del Gran Premio Jockey Club (G1), emulando lo conseguido dos años atrás por Village King, otro de los ejemplares célebres que están asociados a quien sigue liderando la entidad que pelea por los derechos de los trabajadores, con un Norte claro y una consigna de “convicción, ideales, compromisos, pertenencia e idiosincrasia”.

Nacido en Santa Fe el 3 de febrero de 1962, Felice forma parte de la industria desde su adolescencia. A los 16 años, ingresó a la Secretaría de Carreras del hipódromo de Las Flores, dependiente del Jockey Club santafesino, y tiempo después fue cronista de turf en una revista y dos diarios de la provincia. Abogado especialista en derecho laboral y cooperativismo, cuenta con formación de posgrado en sistemas de salud y seguridad social. Es el creador de la Copa UTTA, que entre 2009 y 2012 reactivó el circuito alternativo de carreras a lo largo del país sumando con ese torneo con sedes itinerantes nuevas fiestas hípicas a las ya instituidas en las principales provincias, que nutren con sus protagonistas gran parte de la programación diaria de los escenarios centrales.

“La falta de conciencia sobre la dimensión de la industria se vincula al hecho de que los sectores y actividades que la componen han funcionado principalmente como compartimentos estancos que se benefician con la crisis del turf. Tenemos el problema que desde hace 30 años todo lo define un puñado de personas y eso debe ser afrontado de una vez por todas. El turf está lleno de Grabois conservadores”, expresa el líder de la UTTA. Y abre otra puerta fundamental: el reflejo en la sociedad.

“Los compartimentos estancos impiden una difusión más masiva del sector y hay presentaciones comerciales que están lejos de representar lo que es el turf, que pueden ser para un sector muy minoritario y selecto. El turf es lo opuesto: es popular, es la familia, es un sentimiento que se comparte con el caballo. Que viene desde el campo a la ciudad como un fenómeno cultural. Viene desde lo periférico a lo central. Es un absurdo hablar del interior. Hay una capital y provincias, pero no hay un interior y un exterior dentro del mismo país”.

 

Hay consignas muy claras en el horizonte. Felice las detalla: “La primera es fortalecer la industria del caballo generando un espacio de intercambio y de propuestas con todos los sectores y actores que la componen. Otra, visibilizar la importancia del carácter federal de la industria del caballo argentino. Además, generar una plataforma de promoción comercial para la internacionalización del caballo argentino y su industria. Y promover la difusión e incorporación en el ámbito local de las nuevas tendencias y las mejores prácticas internacionales. Vamos a luchar por una verdadera Ley del Turf cuyos ejes sean esos. No es la que quieren desde Buenos Aires para sostener los privilegios de siempre”. Y vuelve sobre palabras ejes: conciencia e idiosincrasia. “Es algo que hemos venido haciendo, con un gran trabajo en todo el país, muchos sectores involucrados y con un gran deseo de progreso social, pero sin mucho reflejo por el monopolio de la difusión. La idiosincrasia de la actividad hípica es el apasionamiento que permite que esta disciplina se pueda desarrollar, porque no la veo similar a otras. No veo que una industria automotriz o metalúrgica, por ejemplo, tenga las mismas características que tiene la del turf.

“Cuando hablo de generar conciencia de la industria del caballo y aprovechar la sinergia que permite la articulación e intercambio entre todos sus miembros se presenta una necesidad imperiosa. Es discutir y generar consensos sobre los cuales las acciones y políticas que requiere para desarrollarse son las que debe atender a las especialidades de cada sector y que deben sentar las bases de un plan estratégico de la cadena de valor. Eso no se ha logrado, a pesar de los recursos que se destinan”, se lamenta Felice. Algunos hipódromos argentinos reciben subvenciones, a través de una Ley bonaerense que incluye a San Isidro, La Plata, Azul, Tandil y Dolores, o el uso de slots, como en Palermo o en San Luis.

“No hay ninguna programación estratégica sobre el desarrollo de la cadena productiva. Hay atisbos, sin herramientas útiles, como debemos”, sostiene, y toma la rienda de los trabajadores a los que representa: “Debemos hacer reconocer que el turf es absolutamente nacional, que comprende de Norte a Sur y a todas sus expresiones. Existen en cada provincia más de un hipódromo. Que el turf es trabajo es un buen slogan, pero como herramienta de marketing lo desvirtúan los que viven subvencionados o si solamente son privilegios de pocos. En la necesidad es cuando se encuentra la fórmula de la auto sustentabilidad, que es el gran desafío. Si pasa a ser una actividad lúdica en primer plano se degenera lo que es el turf. Esto es básicamente una industria y lo lúdico es solamente una parte de la cadena final.

“La realidad es que la patria se hizo a caballo, ese slogan que nos acompañó siempre y en algún momento les gustó tomarlo y nos lo copiaron. Sí, desde la gesta hasta las mini pymes que continúan al caballo para cultivar. Es un caballo querido, cuidado, protegido, un compañero. El bienestar equino es para el animal y para los que están en relación con él”, despliega Felice. Y lo asocia a las facetas de la equinoterapia. “Es lo que el caballo le trasmite todos los días al que está en contacto con él. Trabajamos mucho con el valor de esa relación terapéutica tradicional y, además, para los que encontramos en ellos un vínculo de conexión y distracción. Hay que entender los beneficios de una gran ascendencia social e integradora. Si generás conciencia en los gobernantes que esta industria da de comer a mano de obra no calificada, que no tendría destino si no fuera a través de ella, empezamos a ver las etapas virtuosas. Se necesitan políticas de Estado en fomento de la actividad. Tal vez no a través de subsidios, sino de desgravar impositivamente a partir de que con esa medida la industria se reformula, porque si no corre el riesgo de informalizarse aún más, de no visibilizarse”, expone el dirigente. Y cita un ejemplo de Eduardo Novillo Astrada, presidente de la Asociación Argentina de Polo, en un Congreso llevado a cabo en el hipódromo de San Isidro el 10 de octubre. “Dijo que hay 300.000 puestos de trabajo que el turf genera pero no está registrado. Entonces, se lo desconoce al que trabaja. El turf tiene un nihilismo ontológico.

“La Argentina tiene una larga tradición con exportación de bienes y servicios. Las exportaciones del turf han caído demasiado, son insuficientes. No sólo para salvarse el que vende, sino como política de Estado. Se pusieron aforos por fraudes fiscales, pero no debería ser de ese modo. En ese campo se requieren esfuerzos promocionales y comerciales permanentes, creativos, profesionales, intensos, mancomunados.  No sirve la picardía de unos pocos y para un determinado sector. Hace 20 años lo venimos diciendo y no nos escuchan. Eso es un problema y si no lo desarrollamos no hay futuro. Hay que ver dónde está la falla, si está en el modelo de país. Por ahí es mentira de que somos un país federal”, evalúa, y propone: “Hay que salir de la trampa de odio que significa no encontrar consensos, porque ganan pocos. Un Congreso del Caballo, por ejemplo, tiene que tener la expresión de las decenas de hipódromos que tenemos. Hay que tener mayor representatividad y no contarse las cosas entre los mismos. Se necesita una apertura hacia afuera. El éxito productivo y exportador requiere estar en sintonía con las nuevas tendencias tecnológicas, con las mejores prácticas y actores líderes a nivel internacional. Así como estar al tanto de las nuevas reglamentaciones que regulan los mercados. Ver cómo creció Australia, por qué nos desplaza. Somos partidarios de un Encuentro Internacional del Trabajo para concientizar, porque sería sólido, innovador y representativo para avanzar en cada uno de esos puntos a largo plazo contribuyendo de manera eficaz al posicionamiento a través de una industria moderna, dinámica y competitiva”, profundiza.

Y explica Felice: “Tal vez al ser internacional les hace entender a nuestros gobernantes lo que implica el caballo. Me gusta la palabra Encuentro; que sea convocado desde los que lo sustentan, que son los trabajadores, y que los oradores sean de afuera, para demostrar las experiencias exitosas. Si se dice que representamos menos del 1% de lo que se juega en el mundo estamos errando el concepto. A una agencia le interesa lo lúdico, pero tendría mucho más éxito si el Estado puede aportar lo suyo viendo al turf. Y hoy no lo ve nadie, no tiene recambio generacional. Y eso no es culpa de la persona a la que no le interesa, sino del turf que no sabe vender su hermoso espectáculo.

 

"Hay que traer público nuevo, gente que interprete a la industria de otra forma y el éxito en países desarrollados. Es muy difícil que, sin la concientización de lo que significa la industria, se pueda desde lo sindical trabajar sobre los aspectos informales de la actividad. De pronto, lo no registrable es una consecuencia natural”, analiza.

 

“El turf sigue vivo con una gran convocatoria en las carreras cuadreras, que son un gran negocio para el concertista, y arriesgan la vida los jinetes (como también pasó en La Plata, que hay chicos que han quedado discapacitados y no tienen su obra social). Tienen las cuadreras, sí, su idiosincrasia, la forma de montar, la pasión… Habría que integrarlos. Y en paralelo preguntarnos por qué son tan pocas exitosas las convocatorias a grandes premios cuando, en definitiva, tienen la proyección de un campeón, o en las provincias se festeja más el triunfo en una carrera no oficial o se canta el himno más fuerte. Estamos siendo turistas de la industria y en otros lados se sienten actores”.

DesdeU  en este último periodo, junto al Ministerio de Producción y Trabajo de la Nación se desarrollaron diversos cursos para peones en múltiples ciudades. Con el Sedronar se llevó adelante el segundo curso virtual gratuito sobre “Prevención del Consumo Problemático en el Ámbito Laboral”. Además, se desarrollaron jornadas para dirigentes y delegados sobre “Derechos Humanos y Empleo Joven” y capacitaciones sobre RCP y primeros auxilios en San Isidro y para el personal de la UTTA y OSPAT Central; “Alimentación y Nutrición para el Caballo Deportivo” en Rada Tilly; “Primeros Auxilios Equinos” en Villa María; “Alimentación y Conformación del Caballo” en los Antiguos, el hipódromo más austral del mundo, e “Higiene y Seguridad en la Industria Hípica” en San Antonio de Areco, entre otros.

"En este mundo tan robótico, tan informático, esta actividad pondera los oficios. Tiene una gran potencialidad y por eso en estos nuevos cuatro años que nos da la posibilidad nuestra gente hay que sostener la lucha para generar conciencia. Si un  trabajador no es digno, se mantiene al margen del sistema, es pobre, no está visibilizado, y genera comportamientos y adicciones en lo cultural sobre los que también hay que trabajar”, subraya Felice. “Estamos en el proceso de regar la semilla para que florezca, y requiere un proceso que me va a atravesar en mi vida útil como
dirigente. Tomo el desafío como un legado de trabajo. Soy Secretario Sindical desde

los 23 años y desde las provincias se trata de ser parte de un turf nacional. Mi mirada tal vez tiene ese sesgo, por ser de Santa Fe, y puede ser que no lo vayamos a cambiar en el corto plazo, pero hay que trabajar mucho en los consensos, en la integración y en mancomunar esfuerzos con la necesidad de sacar adelante la industria con lo mejor de cada uno y la dedicación que requiere. Apostamos a ser escuchados y seguiremos trabajando convencidos porque es nuestra misión. Hay que despertar conciencia sobre los gobernantes. Algunos ya se están involucrando para tener una dimensión de la actividad. Es cultural y hay que sumar a todos. Por la inclusión, la movilidad social y la dignificación del trabajador y sus implicancias dentro de la necesidad de generar empleo sustentable, desde UTTA vamos a ganar las luchas que emprendimos”.

 

Por Carlos Delfino

Prensa UTTA