EL PRESIDENTE DEL JOCKEY CLUB HABLÓ DE LA COYUNTURA DE LA HÍPICA

 

Se le pregunta a presidente del Jockey Club por la coyuntura de la actividad turfística y Miguel Crotto Sojo, dice con claridad. "Tiene que trabajar unida toda la actividad, porque la empresa hipica necesita de recursos para funcionar".

Crotto acaba de ser reelecto para un nuevo periodo y además nombrado titular de la Organización Sudamericana de Fomento del SPC.

-¿Y no lo están haciendo?
-Me parece que no hay una visión unificada del tema. El turf argentino se quedó sin apuestas desde que comenzaron a desarrollarse los bingo con slots  y porque un porcentaje enorme de las apuestas no entran en el totalizador.

-¿Está cuantificado lo que no entra?
-Hay lugares como Córdoba, donde se toman carreras de San Isidro, el gobierno
provincial cobra impuestos, pero para nosotros son apuestas ilegales porque no entran al totalizador. Es un
aspecto del turf  federal que hay que resolver. En la posición del Jockey Club el turf federal es fundamental, pero tiene que ser un turf que se ponga los pantalones largos.

-¿Cómo se logra?
-Como hace 30 años que no se avanza un metro, hay que ser práctico;  hay que poner en la ley un artículo transitorio por el cual hasta que no haya una norma nacional, los hipódromos de la Capital y Buenos Aires podamos vender la señal a las  provincias y ellas -por ejemplo Entre Ríos,
Córdoba, Santa Fe, Mendoza yTucumán- podrán funcionar con sus carreras y las nuestras y las loterías locales tendrán que ayudarlos con recursos. Es un modelo que podría
funcionar para que dos o cuatro veces al mes hagan reuniones interesantes Ahora estamos en el peor de los mundos. A nosotros no nos llega nada y a ellos tampoco les sirve. Sin el turf federal, el turf argentino tiene problemas. Es un tema que tenemos que trabajar entre todos.

“Muchas veces nos dicen porqué no subimos los programas del turf
federal y no lo haremos mientras no hagan control antidoping. La Punta lo hace y a veces incluimos sus carreras. Negociamos dividir el resultado de las apuestas. Si se apuesta un millón de pesos, de los 28 puntos de retención vamos 14 y 14, pero de los 14 que le tocan a San Isidro tiene que volcar 9 en premios y no nos queda nada. Para San Isidro pasar las carreras de La Punta es un negocio pésimo; lo hacemos para contribuir con ellos por el esfuerzo que hacen.

-Tardó en decidir su reelección al cargo de presidente del Jockey Club. ¿Qué lo impulso a buscar un nuevo período?

-Como necesitamos unidad en el turf también necesitamos unidad en el club. El club hoy un club complejo, sin fines de lucro, social y deportivo   y con carreras.Todo esto debe ser cuidadosamente
equilibrado. El club tiene que tener una estructura política que permita la continuidad. Afortunadamente estamos muy bien. Acepté seguir porque no pudimos encontrar una candidatura de unidad
que continuara esta política. El club tiene una enorme responsabilidad en lo hípico que viene desde su origen, pero también es cierto que cada vez son menos los socios interesados en el Turf.

-¿Cuántos son los socios interesados en las carreras?
-Hay discusiones sobre el número, pero digamos que será el diez por
ciento. El club tiene una esencia deportiva y cultural que está
incrementándose con mucho éxito. La hípica tiene que ser sustentable. Lograrlo es difícil. Muchos del turf ven al club
como un tema hípico y mucha gente del club que no es hípica la ve como un problema. Si el turf es sustentable, todo es mas fácil.

-¿Qué se puede esperar para esta nueva administración?
-El año pasado entre San Isidro, Palermo y La Plata organizamos más
de cinco mil careras, con 60.000 caballos en las gateras, y recaudamos
150 millones de dólares, que es menos de lo que se juega en el Derby
de Kentucky. Tenemos un inmenso turf que no alcanza a recaudar lo que se apuesta en una sola carrera del mundo. Y eso es un problema.
Tenemos el 8 o 9 por ciento de los nacimientos y eso es importante hasta que llegamos al tema de las las apuestas. Mantener estas grandes instalaciones es muy caro, es un problema.


-¿Por qué no se pudo recaudar más? 

-En San Isidro estuvimos en el orden de 50 millones; en 1977 se jugaban 180. Organizar carreras es caro, mientras que para otros sectores operar es más barato.  Pero tenemos cosas a favor, como propiedades muy valiosas donde se puede generar importantes ingresos para solventar los costos de la hípica. Hoy cerca del 30 por ciento son ingresos no hípicos y tendríamos que llegar al 70. El club dedica al Turf. 200 hectáreas, una barbaridad, y hay lugares donde se podrían desarrollar otros emprendimientos que serían importantes para las finanzas del club. Con un  pequeño desarrollo adicional estaríamos en condiciones de tener casi asegurada la financiación de la organización de las carreras, obviamente sin los premios.

-¿Cómo quisiera que lo recuerden cuando deje el cargo?

-No tengo ambiciones de ese tipo. No trabajo para el bronce. Cuando nosotros mandamos nuestras carreras a Francia y a los Estados Unidos, en esas carreras allí se juega diez veces mss de lo que se juega en la Argentina. La PMU juega casi mil millones de dólares en carreras de galope, trote, salto, extranjeras y otro juegos. Nosotros estamos contentos si jugamos tres millones de dólares. Este es el gran tema. Tenemos cosas muy buenas y también un talón de Aquiles.


-¿PMU podría hacerse cargo de San Isidro?

-No. Sólo se ha trabajado para que nos ayuden en la comercialización. Hoy las ganancias por la imagen de San Isidro que se exporta es para el hipódromo, pero la idea es que sea coparticipable. Todos tenemos que trabajar siguiendo la misma liebre. 


-¿Lo que se cobra es significativo?

 -Cuando el dólar está alto nos ayuda. Igual hubo dos años en que no se gue y ahí perdimos lugar. Todo el mundo quiere ir a los mercados grandes; hoy estamos yendo relativamente poco. Para que tengamos más penetración tenemos que ser confiables. Tenemos que redefinir nuestro turf. Nuestro turf fue exitoso hasta 1960, aproximadamente. Era unrelativamente sencillo. Tenemos que armar de nuevo el rompecabezas. Hay que internacionalizarlo y desarrollar uno federal que permita, sin bajar el número de nacimientos, que los hipódromos centrales tengan una programación más selectiva. Además lograr un juego  loteico, como el de la PMU que asocia cinco carreras y cinco números muy exitoso, porque la devolución al apostador es distinta y allí podríamos generar recursos para una carta clásica importante. Es claro que necesitamos premios para los clásicos mejores que los de hoy.


-El hipódromo de La Plata está pagando los premios de sus carreras a pocos días de realizarlas y San Isidro con demora.

-Nosotros tenemos claro que esta subvención es una compensación por lo que se le sacó al turf y que tenemos que administrar lo mejor posible. Pagamos el tercero, el cuarto y el quinto puesto con plata del club hasta que llega la del Fondo y para el primero y el segundo esperamos el Fondo; el club no sólo cumple, cumple de más. 


-¿Se dice que lo reciben a tiempo y la usan en otras cosas?

-Son las típicas gansadas de la actividad que nunca entendí. Esa idea delirante impide trabajar seriamente para el futuro del turf. Por ejemplo, el laboratorio costó poco menos de dos millones de dólares y nosotros pudimos usar del Fondo para esa inversión apenas dos millones de pesos. 


-¿El laboratorio será certificado o existen muchas exigencias para hacerlo?

-Creo que hay buena voluntad. Sudamérica es importante en número de nacimientos y muy poco importante desde el
punto de vista de la apuestas. Tenemos casi un sexto de los
nacimientos, una región con potencialidad y tradición. Es cierto que en el tema doping se estaba un poco flojo. Hace dos años y medio aceptamos en la Osaf el desafío de hacer un laboratorio de primera. Se consultó con Francia, vinieron los expertos, se hizo todo lo que nos pidieron. En abril vino el nuevo responsable de la
Ifha para este tema y de su análisis surgió que faltan cosas. Notros seguimos en la carrera para poder llegar a ser un laboratorio aprobado. Pero hay que entender que esto es muy difícil.

-Hablando en criollo, le corrieron el disco  hacia adelante.
-Esta nueva persona plantea algunas exigencias que para el club son muy complejas. El club es una entidad civil sin fin de lucro, no somos una
empresa farmacéutica. Es necesario un equilibrio. Es imposible hacer un laboratorio para Sudamérica sin la obligatoriedad de que todas las muestras vengan aquí para analizarlas. Teníamos un laboratorio de 80 metros cuadrados y pasamos a uno de 300. Hoy estamos analizando 6000 muestras y podemos hacer el doble. El laboratorio de Francia
hace 60.000  y su funcionamiento cuesta doce millones de dólares. Pero soy optimista de que se va a llegar a posiciones intermedias.

-¿Existe la chance de dar marcha atrás y se deje de hacer los test antidoping ennFrancia?
-Es muy bueno enviarlos. Yo estoy encantado. Hay que entender que el turf es mundial. Aquí parece que no se lo entiende. Nosotros estamos en el Tomo 1 (del Libro Azul) con una muy significativa cantidad de carreras de Grupo 1, 2, 3 y Listados, y cada vez que un caballo gana aparece en negrita en los catálogos de pedigrís, con sus madres y padrillos, y eso no es propiedad de la Argentina, es propiedad de la Ifha. Los
clásicos no son propiedad de San Isidro. Por ejemplo, si la Ifha viene y nos dice ustedes no están cumpliendo y no son más de Grupo 1,
pasaríamos a ser Arg-Grupo 1, casi inventados. Si uno quiere estar en la primera Liga del mundo tiene que cumplir con las normativas. Y en
esa normativa el antidoping es central.

-¿Se corre riesgo de perder nuestros carreras de Grupo 1?
-Mientras cumplamos no.

-¿Aunque  haya una reiteración de casos positivos?
-La reiteración de casos es triste, pero enseña. Es como eso de que la letra con sangre entra. A Uruguay cuando empezó le fue mal y
ahora le va muy bien. Es un aprendizaje.

-¿Las sustancias que últimamente  detectó el laboratorio de Francia
podrían haberlas encontrado el del Jockey Club?

-Por supuesto. Y el otro tema del que todavía acá ni se habla, pero en
la Ifha y en la Osaf sí, es el pedido de no usar
anabólicos en la cría y los remates. Es otro tema absolutamente
central. Hay que
entender que el turf a nivel mundial tiene que ser competitivo sin
trampa. No hay margen para avivadas.

-Próximamente irá a la reunión de octubre en la Ifha como el nuevo presidente
de Osaf. ¿Allí no verán como un bloque de tramposos, por tantos dopings?
-No, no, no. No digo eso. La Osaf es una región con largo historial de
turf, con gente muy capacitada en todos los niveles,  con mucho entusiasmo. De donde han salido grandes caballos. No nos tenemos que
achicar. Si creo que en el tema doping hay que hacer un esfuerzo.
Tenemos que hacer los deberes y el hecho de encargar los antidoping a laboratorios externos marca una actitud y compromiso. No somos los primeros alumnos de la clase, pero estamos mejorando. Nuestra inteligencia es mostrar al resto del mundo que a pesar de la dificultad económica que pueda tener nuestro turf, queremos hacer las
cosas bien. No debemos hacer lo del avestruz. Hay que reconocer los
problemas y resolverlos.

-¿El Jockey Club sigue siendo la entidad madre
del turf argentino?
-No hay ninguna duda de que es el referente argentino e internacional,
y no de ahora.

-¿Alguna vez el Campo 2 dejará de ser un centro de entrenamiento de
caballos de careras?
-Hay que planificar a mediano y largo plazo. Para poder seguir en competencia con este nivel de apuestas, el turf argentino tiene que ser
más racional en la asignación de sus recursos. Creo que
necesita cambios significativos. La comodidad no es un buen consejero
en estos momentos. Tenemos que operar desde la más absoluta racionalidad.