EN MOMENTOS DE ALTA SENSIBILIDAD, REDUCEN PENAS POR TRATAMIENTOS EN SAN ISIDRO Y LA PLATA / Don Guima

La decisión de reducir algunas penas para quienes transgreden el apartado relacionado con el doping en las carreras de caballos de San Isidro y La Plata nació con un fin loable, como es el de asemejarlas a las que se dictan en Palermo, pero lleva implicito el riesgo de parecer un doble mensaje justo cuando se lucha para eliminar al principal flagelo del turf.

Es deseable que todos los hipódromos tengan cuanto antes un reglamento de carreras único, sin diferenciarse por jurisdicciones, con lo que una infracción merecerá el mismo castigo en todos lados. No es más que aspirar, pues, a una ley pareja para todos y luego hacer que se cumpla en todos sus aspectos.

Al reducir el tiempo de suspensión para los involucrados en tratamientos con drogas de la categoría C y D, llevándo las al nivel que tenían antes de la última modificación, en 2017, los hipódromos de San Isidro y La Plata aproximaron sus sanciones a las de Palermo, pero aún no las igualan.

Cabe señalar que en La Plata y San Isidro hay cuatro categorías de sustancias prohibidas y en Palermo tres.

Hubiese sido más agradable conocer que las sanciones se equiparaban para arriba y no para abajo.

El asunto del doping ya dejó de ventilarse sólo en ámbitos hípicos para ser tema de interes general, mereciendo amplio tratamiento de la prensa que lo presenta como la parte más de oscura de las carreras _y lo es_, generando opinión contraria hacia la industria hípica.

Aunque la decisión de bajar las penas en los dos más importantes hipódromos bonaerenses se viene trabajando desde hace meses, anunciarla ahora, en momentos de alta sensibilidad, pareció cuanto menos inoportuna. Como dijo un atento observador de la realidad turfística, era una noticia para dar un 2 de enero.

Esta semana fue oficialmente distanciado el caballo Pure Nelson del primer puesto del GP 25 de Mayo, por no pasar el antidoping. La novedad, por ahora, no tuvo impacto en los medios internacionales dedicados al turf con lo que el mal trago comenzará a licuarse pronto. Visto desde ese ángulo, salió barato. La sangre no ha llegado al río.

En octubre, una delegación argentina participará de los encuentros de la Federación Internacional de Autoridades Hípicas, en el 46 de Place Abel Gance, en Paris. Se cree que por el Jockey Club irá Miguel Crotto, quien para entonces también será presidente de la OSAF. Crotto, o quien lo represente, tendrá que escuchar en público la opinión que tiene Louis Romanet de la Argentina respecto del doping. La parte vacía del vaso está dada por la gran cantidad de positivos. La parte llena es que con la ayuda de Francia se los descubre en los G1 y se los sanciona. Para mostrar, el dirigente argentino tendrá los avances realizados en el laboratorio del Jockey Club, en camino a convertirse en el sexto certificado del mundo.

El laboratorio, la pista de césped y la cancha de vareo son los tres más grandes tesoros del coloso del Norte. Los tres merecen inversiones. Sin ellos San Isidro dejaría de ser San Isidro.

 

 

Un saludo,

Julio Guimaraes