DANCING AGAIN ES UN CABALLO FOTOGÉNICO; VOLVIÓ A POSAR PARA LOS FLASHES / Don Guima

Eran más de veinte personas posando para la foto. Apenas se veía la cabeza de Dancing Again entre tanto dueño, allegado o conocido que quería salir retratado para la inmortalidad en el pesaje. Del lomo del caballo escapaba vapor, todavía. Sus latidos aún no se habían regularizado.
El ganador del clásico Invierno es medio experto en esa clase de trámites. Siete veces pasó por situaciones similares, aunque una foto -la del Gran Premio de Honor, donde fue distanciado por un positivo-, no sirva para hacer el n cuadro.
Dancing Again es caballo para correrle a Dandy del Barrio y a Alampur. En 2000 metros puede desafiar a cualquiera. En la arena está su fuerte.
El clásico de Palermo fue una carrera con dos punteros apegados a sus estrategias y un ganador que corrió en la santa paz de un quinto puesto inicial, esperando el desgaste ajeno.
De entre Mallol y Enzo de Oro el único con resistencia para afrontar la recta fue el caballo de Carlos Felice, pero la energía le duró sólo para mantenerse a cubierto de la carga de El DT; a Dancing Again era imposible ponerle freno.
Ahora quizá descanse hasta el clásico Perú (G2), sobre 1800 metros, o se guarde hasta la primavera para probarse en el Italia (G3).