EL ESFUERZO DE LOS CABALLOS TAMBIÉN VALEN UN HOMENAJE / Don Guima

No hubo autopsia, pero se cree que el caballo con el que rodó María Paganelli cayó fulminado producto de un derrame masivo interno, probablemente por el corte de una arteria. Después, cuando se desparramó por el piso, se habría quebrado las dos manos.

Las sospechas del derrame interno se fundan en que los veterinarios de Palermo advirtieron que el caballo tenía sus mucosas blancas, síntoma, se dice, de esos estallidos.

No hay protocolos que obliguen a hacer autopsias a los caballos que mueren en las carreras y si los hubiera no sobrarían lugares donde realizarlos. Por ley, los caballos fallecidos son cremados en hornos pirolítico, dándoles un tratamiento similar a los desechos patológicos.

En otros tiempos, y aunque parezca truculento, los cadáveres eran retirados rápidamente por quienes tenían zoológicos para alimentar fieras.

En el campo, por lo usual, los animales son enterrados ahí mismo y en algunos casos hasta se le erigen tumbas o monumentos.