OTRO NOTABLE TEXTO DE FERNANDO SAVATER SOBRE EL DERBY Y LA VIDA / Don Guima

Fernando Savater es uno de los filósofos españoles más renombrados de estos tiempos. Donostiarra, sus libros sobre ética se han convertido en best sellers. Ensayista y narrador, Savater es también un profundo amante de las carreras y de los caballos. Su libro “A Caballo entre milenios” es uno de mis favoritos. El autor, allí habla de Derbys y de la vida.

Conocí a Savater en la cola para ingresar a Longchamp un día de Arco de Triunfo. El hombre formaba la fila como cualquier hijo de vecino. Me acompañaban Coco y Ezequiel Valle aquella vez. Del hombro izquierdo le colgaba su caja de prismáticos con los coloridos tickets anudados a un extremo de cada entrada pagada para entrar a una tribuna. Mientras avanzábamos, tuvimos tiempo los cuatro de cruzar algunas palabras y hacernos fotos.  

 

El diario El País de España acaba de publicar en sus más cercanas ediciones una nota firmada por Savater, titulada “Un Derby de doce más uno”, referida a analizar la previa de esa última gran carrera y que se comparte a continuación.

 

Dice Savater:

 Hace tan solo 50 años, si se preguntaba a un inglés cuál era la fiesta popular más esperada del año la respuesta más probable sería: ¡el Derby Day! La carrera se disputaba el primer miércoles de junio y realmente interrumpía la rutina de la nación: sin ser oficialmente festivo, cerraban bastantes comercios, se tomaban vacaciones muchos empleados, algunos actores de teatro estipulaban en sus contratos que ese día no habría función y la Reina vaciaba su agenda de compromisos. No hacía falta ser aficionado a las carreras de caballos para celebrar el Derby, lo mismo que no hace falta ser goloso para tomar turrón en Navidad. Era una de esas pocas fechas que hacen latir al unísono el corazón diverso de un país.

 

Pero todo ese entusiasmo quedó atrás. Desde hace 25 años el Derby se corre en sábado, para asegurar mayor asistencia de público, y solo los turfistas le concedemos una relevancia especial: quizá ni eso, porque aunque sea una carrera importante hay otras en nuestro calendario no menos distinguidas y cada cual prefiere la suya. Ya no es una fiesta única sino una cita deportiva entre tantas, ocasión para los más jóvenes de pasar un día al aire libre bebiendo con anglosajón exceso y disfrutando de chicas jubilosas vestidas con generosa desnudez, mientras sus mayores exhiben un atildamiento anticuado que les hace sentirse aristócratas por un día… incluso a los que lo son todo el año. El Derby Day es divertido pero ya no es imprescindible. No aseguraríamos ahora como Gustavo Doré en el siglo XIX que ningún inglés se suicida en vísperas del Derby porque todos, por hartos de la vida que estén, quieren conocer el resultado…

 

Lee la nota completa en el siguiente link

https://elpais.com/elpais/2019/06/18/opinion/1560859345_997131.html?id_externo_rsoc=FB_CC&fbclid=IwAR3FTwQ6CCGPxX24rcd08nhgFwk_Zw3DG8tKHfhutU_L8ljRIOJr2zmYuPA