ERRADICAR EL DOPING ES LO MÁS IMPORTANTE QUE PODRÁ HACER EL TURF ARGENTINO Y TIENE QUE HACERLO YA / Don Guima

Es cultural. Lo peor es que se lo toma como parte del folclore de la hípica. Se pasa de la raya. Se marcan tristes récords. Se daña la credibilidad de una industria. En 2018 se registraron más de 150 infracciones en Palermo, San Isidro, La Plata y La Punta. Vaya a saberse cuántos más en pistas donde no se hacen análisis. El doping, los tratamientos terapéuticos no autorizados, siguen a la orden del día. Es para llorar.

Otros ríen. Se ríen de quienes se mantienen dentro de la legalidad. Saben que serán atrapados en los controles, pero no les importa.

Jack of Hearts y su responsable Carlos Rose pasarán largo tiempo fuera de las carreras si se confirma que el caballo corrió y ganó el Gran Premio Ciudad de Buenos Aires (Gr.1) bajo los efectos de tres sustancias prohibidas. Oxacepan, dexametasona y disopropilamina.
La novedad surgió del informe que vino del Laboratoire des Courses (LCH ), de Francia, donde Palermo envía las muestras para hacer el test antidoping.
Rose es figurín. Los que saben dicen que quien maneja verdaderamente el entrenamiento del caballo ya ha incurrido en situaciones similares.


Es la segunda vez que un ganador de Grupo 1 es cuestionado por el LCH desde que Palermo envía allí las muestras y el tercero global si se considera también el informe que llegó de la yegua Valentina Top, cuarta en el Criadores, positiva a coembuterol.
Quienes cometen infracciones por torpezas u errores, como cortar los medicamentos cerca de las carreras, habría que recordarles todos los días las sugerencias de los lapsos de retiros, para no quedar expuestos.

Pero volviendo a esos 150 casos del año pasado, hay que decir que son intolerables. Erradicar el doping es lo más importante que podrá hacer la hípica por si misma. 

Un saludo,

Julio Guimaraes