EL BOXEO Y EL TURF, DOS PASIONES QUE SIEMPRE ESTUVIERON MUY CERCA / Don Guima

“Poroto de Manteca” fue un boxeador norteamericano que mas allá de su talento deportivo sirvió para que el deporte de los puños siguiera vendiendo boletos en una época en la que no sobraban grandes campeones del peso completo y el PPV necesitaba de figuras para hacer redondo su negocio.

Butterbean en realidad era Eric Scott Esch, un púgil de casi 190 kilos y figura rolliza, con gran poder en sus manos. Ganó 77 peleas y 58 por la vía rápida. Se lo conoció como el Campeón Mundial de los Cuatro Rounds, pues sus peleas eran fijadas a esa distancia. En 2002, una fractura lo sacó del negocio. Poroto de Manteca tenía algunos atributos para ser identificado entre otros boxeadores, pero además fue producto del marketing promocional y su éxito comercial también resultó de la necesidad de los amantes del box por tener una figura convocante.

La necesidad de tener un ídolo deportivo es tal que en ocasiones una construcción mediática sirve para armar un héroe.

No es lo que está pasando con la yegua australiana Winx, cuyas proezas en los hipódromos la han convertido casi en una imagen de culto para adorar.

Heroína de las carreras, la yegua cuyo retiro de las pistas operará dentro de algunos días buscando su 33° triunfo consecutivo, acaba de ser fotografiada para la revista Vogue.

Según se ha publicado, el australiano medio ha escuchado repetidamente hablar de ella -como aquí ha pasado con Yatasto- y la admira. Cuando ya no esté más por los hipódromos, aquellos mismos hombres buscarán otros super héroes a los que rendirles pleitesías, sean ya naturales o inventados por el marketing para satisfacer una necesidad del mercado, como aquél boxeador campeón de cuatro rounds.

Un saludo,

Julio Guimaraes