FITZGERALD TIENE LA VACA ATADA EN LA MILLA DE MAROÑAS. EL DILEMA ES BUSCAR RIVALES O QUEDARSE EN SU ZONA DE CONFORT / Don Guima

Demasiado caballo para Maroñas. Demasiado caballo para la región. Le queda chico América del Sur a Fitzgerald, el caballo hecho para ganar carreras donde estén los rivales grandes.

 

Octavo victoria clásica con los colores de La Fé, que no son otros que los de Carlos Zaffaroni, y la puesta a punto de Jorge Firpo. Ganó el Gran Premio Piñeyrúa a la rienda; sin sentir la fusta de Cáceres; pudo meter récord para la  milla, inclusive. Loved by Rose lo invitó a correr rápido al comienzo y el argentino quedó de cama.

 

¿Qué hacer cuando se tiene un caballo de tal estilo?

¿Se prefiere pájaro en mano? En Maroñas tiene la vaca atada Fitzgerald, como Winx en Australia. Los 1600 metros su mejor territorio. Ir por los cien que están volando significará sacarlo de su zona de confort. Afrontar riesgos. Para eso también se tiene caballos.

Firpo dice que irá donde el caballo lo lleve. El propietario quiere correr el Latino de Chile, luego llevarlo a los Estados Unidos y luego volverlo a Uruguay para ser padrillo.

 

El Latino es en 2000 metros, donde Fitzgerald no es especialista. Lo demostró el año pasado. Puede ser un buen millero estirado, pero en caso de ser nominado para ir a Chile se encontraría con los caballos que se han hecho fuerte en esa distancia.

De todas maneras, el primer seleccionado saldría del Ramírez y luego del Quintella.

 

Fitzgerald nació en Brasil, en Santa María de Araras, y es el resultado de la cruza entre Put it Back y la yegua Via Jet.

 

El turf necesita de grandes figuras que hagan de imán para asegurar el espectáculo. Fitzgerald sirve para ese propósito. Es un caballo que cualquier hipódromo quisiera tener en su cancha darse dique.

Un saludo,

Julio Guimaraes