EL TURF URUGUAYO, UN CRISOL DE RAZAS, SABE LOS PUNTOS QUE CALZA Y VA POR MÁS / Don Guima

MONTEVIDEO.- Difícil, casi imposible que el Gran Premio José Pedro Ramírez clasifiqué entre las 100 mejores carreras del mundo, pero tiene su encanto. Difícil que meta 100.000 aficionados en las tribunas, como suele verse en algunos hipódromos de Japón los días de mega eventos, pero también se paraliza como aquéllos cada 6 de enero.

Es un regalo de Reyes para el turf sudamericano la reunión con la que comienza el calendario clásico de esta región. No hay nada mejor para el fan de las carreras locales que el Ramírez se ha ganado por un caballo criado en esta tierra, pero igualmente aplaude sin parar si el éxito es para un representante brasileño o argentino.

Desde siempre, y con más fuerza desde la reapertura de Maroñas, los cabañeros uruguayos salieron a comprar lo mejor que pudieron a la otra costa del Río de la Plata o al país verde amarelo con tal de mejorar sus planteles. Fueron visionarios. Todavía les falta mejorar en raza pero van por el buen camino.

En poco tiempo, Maroñas se ha convertido en un hipódromo modelo y banco de pruebas desde donde ensayar políticas pro turf. Desarrolla estrategias para estar en el grupo de los hipódromos del siglo XXI. Si algo no lo puede hacer por sus medios, lo compra hecho.En Maroñas saben cuántos puntos calzan y desde allí buscan el crecimiento.

Un saludo,

Julio Guimaraes