UNA MIRADA A 2018 ANTES DE LA HORA DEL BALANCE / Don Guima

Termina siendo el 2018 un año en el que no se habló mucho de caballos. Los temas dominantes fueron hechos políticos ligados a la industria. La amenaza de una ley que limpiara de un plumazo los subsidios y subvnciones al turf en la provincia logró lo impensado. Que las huestes de la industria dejaran de pensar en singular y lo hicieran en plural.

El ejercicio de juntarse dio un primer resultado positivo. Pueden venir otros si para los temas vitales de la hípica los sectores siguen unidos. Será catástrofe si alguno piensa que es más importante que otro.

Fue el año de los positivos a cocaína en los controles antidoping. La simple mención de la palabra aterra. Parece menos dañina cuando se la cataloga de droga social.

Se dieron  casos en los tres hipódromos grandes. Se responsabilizó a entrenadores, se sospechó de personal de caballerizas, se cuestiono también los metodos de deteccion del CeNARD y su habilitación. Es probable que alguien haya  buscado sacar ventajas antideportivas en la creencia de que la cocaína hace correr más rápido a los matungos. Tal vez hubieron hechos de contaminación o irregularidades técnicas. Lo que no hubo es prevención.

En la sospecha de que todos quieren un turf limpio y  transparente es deseable que la actividad sea lo suficientemente adulta como para autodepurarse y  segregue a los afectos a infringir las leyes hípica. Sean profesionales, trabajadores o dueños.

Hasta aquí no surgió un caballo revolucionario, de los que se hablen maravillas por siempre. Falta el Pellegrini, pero no se espera el surgimiento allí de un campeón de todos los tiempos.

Los potrillos cuya camada acaba de debutar si son buenos les ganaran a los que todavía tienen tres años. 

En dólares  el Pellegrini que viene se correrá por menos que el año pasado. Ganar la carrera más importante de sudamérica sigue siendo difícil y el premio se paga en sencillo. Tener caballos definitivamente ya no es para la clase media. Un maestro de escuela, el kiosquero de la otra cuadra  el que viaja en el 60 lejos está de cada vez más lejos experimentarlo. De masivo tiene poco. 

Palermo metio al hipodromo en el plano de la ciudad. Lo hizo amigable para el vecino. Con Lollapalooza, San Isidro consiguió que los jóvenes atravesaran sus portones. Falta que se pongan a trabajar en la confección de los hípicos de mañana. La tarea también es aplicable para los tres y todos aquellos que vean al turf como un negocio. Para La Qubrada y La Biznaga, por jmplo, ha dejado de serlo.

 

El proyecto oficial de gravar con un dos por ciento a las apuestas ganadoras que realicen los jugadores en tragamonedas bonaerenses y capitalinos para recaudar más impuestos  incidirá en las ganancias de los empresarios del sector que luego trasladan una participación a la hípica.

 

Por otro lado, trascendió que al término de 2018 el turf provincial habrá recibido casi 20 millones de pesos menos que en 2017 provenientes del Fondo de Reparación. 407 contra 385.

 

Un saludo,

Julio Guimaraes