SIXTIES SONG QUIERE VOLVER A SER EL QUE FUE; HAT NINJA CORRE CON EL ALMA / Don Guima

Ninguno de los rivales de Sixties Song en la Copa de Oro pudieron mantener en vilo a la afición como cuando fue a correr a Londres, jugándose una patriada en el King George. Ninguno ganó un Carlos Pellegrini y menos un Latino fuera de su país. En buena forma debiera pasarles el trapo.

 

Sixties Song fue uno de los últimos héroes argentinos de cuatro patas. Y será buen padrillo en el futuro. Más de un haras local o regional quisieran tenerlo ofreciendo sus servicios el año próximo. Lo correrá Falero, otro ídolo.

 

Pasto seco es lo que necesita Sixties Song, cuyos veterinarios sanaron de una afección en el bazo que pudo justificar sus flojas últimas actuaciones. Un éxito o buena colocación lo meterá en el Pellegrini, que correría por tercer año seguido.

 Storm Mayor, Life of Victory, Soy Carambolo y Puerto escondido ganaron el Pellegrini viniendo de un éxito en la Copa de Oro, que homenajea a don Alfredo Lalor.

Puerto escondido y Life of Victory habían ganado el clásico Progreso antes de la Gold Cup Argentina. Hat Ninja tiene la misma meta. Además, corrió aquel Pellegrini de 2016 donde ganó Sixties Song.

Cuando se le pregunta a su entorno cómo anda el caballo responde con el pulgar para arriba. En lo íntimo saben que es un milagro tenerlo en competencia. La salud no ha sido su fuerte.


La Copa de Oro tiene una milla y media; la misma distancia del Pellegrini, pero es un prueba donde se corre diferente. No es de esperarse un desarrollo en llamas durante el  primer tramo y sí muchos metros de estudio. El Pellegrini es distinto, con caballos que salen meta y ponga hasta.

Tanto Sixties Song cuanto Hat Ninja son caballos que pasaron por la enfermería. Y hay otro detalle similar: los entrenan preparadores que han hecho equipo anteriormente pues José González fue capataz de Gaitán Dassie.

 

El Pellegrini de Sixties Song

Hat Ninja, ganando el Progreso