GOLPE A LA ILUSIÓN. PUERTO ESCONDIDO VOLVIÓ A LESIONARSE Y YA NO VOLVERÁ A CORRER. IRÁ AL HARAS EL MALLÍN, PARA SER PADRILLO. "UN FUERA DE SERIE", DIJO SAHAGIÁN. "NUNCA LE CONOCIMOS EL TECHO", APUNTÓ BULLRICH / Don Guima

Los caballos buenos cruzan sus propios límites. Los caballos buenos son más propensos a romperse, decía Julio Felix Penna en su atalaya de los 1000 de la cancha de vareo, cerca de donde actualmente Sahagián prepara a sus pingos para  para la partida.

Volvió a romperse Puerto Escondido, el mejor caballo de Sudamérica, el primero del Carlos Pellegrini 2017, el ganador del Martínez de Hoz lastimado, el que iba a reprisar el domingo en San Isidro. El mimado por el Turco.

De tan buenos hacen más de lo que pueden. Se autoexigen. Puerto Escondido venía luchando para sanar su mano derecha.  Pudo haber ido al haras cuando se sintió en el Grupo 1 de marzo, pero trataron de curarlo. Valía la pena. Otras veces ya había demostrado que se podía. Pero se sintió de nuevo. El Mallín, donde nació, lo espera mañana con los brazos abiertos.

“Parecía que se iba a poner, pero el caballo llegó hasta acá. Se hizo lo imposible. !Qué va a hacer! Un fuera de serie”, decía Sahagián con toda la amargura del mundo.

Puerto Escondido es un caballo querible. El que se reinventó después de una primera lesión.  Las redes sociales se llenaron pronto de mensajes aludiendo a la tristeza de su retiro obligado.

Antonio Bullrich, su criador, no tuvo más que palabras de agradecimiento para el caballo, para Sahagian, para el stud Facundito, para todos quienes hicieron posible que Puerto Escondido ganara cinco carreras de Grupo 1, fuera Campeón Adulto, Fondista y Caballo del año.

“A tres días de la carrera noticias como esta te pegan en el corazón. Mañana (por el sábado) el caballo se va para el haras y allí lo estare esperando. Ahora necesita tomar sol. El año que viene servirá las mejores yeguas que pueda servir. Nunca le conocimos el techo”, dijo el cabañero.

El stud de Sahagian ya no será el mismo sin Escondido. A las pistas de vareo y a los hipódromos les faltara definitivamente un crack.