DE UN AÑO EN QUE EL TURF ESTUVO A PUNTO DE DESAPARECER A OPORTUNIDAD PARA EL DESPEGUE / Don Guima

Respiro, agradecimiento, compromiso, futuro fueron algunas de las palabras más pronunciadas al finalizar la reunión en la que integrantes de la hípica oyeron de boca del presidente de la Cámara de Diputados bonaerense, Manuel Mosca, que quedará suspendido el tratamiento de la ley del turf, con media sanción dada por del senado, donde Cambiemos tiene mayoría.

 

Fue la tarde en que les volvió el alma al cuerpo tras haberse sentido en peligro de extinción desde febrero último, cuando la gobernadora Vidal anunció la quita de subvenciones y subsidios por 1300 millones anuales para destinarlos a demandas sociales.

 

Más de 180 días con la soga al cuello para que al final el ejecutivo desactive lo hecho por malos consejos, seguramente de quienes debieran conocer una industria que está bajo su órbita y asesorar mejor a sus superiores

 

Día histórico el del jueves 23 de agosto. Fecha en que se terminó de convencer a algunos sectores de la política que oprimiendo al turf no era sacarle a los ricos para darle a los pobres.

 

Día que podría compararse con aquel 8 de diciembre, cuando se dio la reapertura de San Isidro. Habrá que ver si también se convierte en día bisagra.

 

No hay vencedores ni vencidos se dijo  para quedar bien, aunque en política se sabe que siempre hay maltrechos.

 

Vidal no tendrá que pagar grandes costos políticos por dar marcha atrás con un proyecto de ley que ponía en riesgo a miles de trabajadores. En tal caso, su decisión de enmendar el error a tiempo será saludado con beneplácito. Incluso quizá recupere simpatías y votos. Y por cualquier cosa, siempre tiene fusibles a mano.

 

Mosca no lo dijo con todas las letras, pero la intención de la política es dejar caer esa mala ley. Sí se dijo que el trabajo pendiente es buscar ahora consensos para una norma superadora de la vigente.

 

Los que más adelante intenten distribuir medallas al mérito entre quienes resultaron fundamentales para este momento deberán pasar revista a muchos, sin olvidar a los que desde afuera del  turf llegaron para sumar su granito de arena. Autoadjudicarse la responsabilidad de haber llegado a un final feliz creará rispideces. Y no es tiempo de justificar divisiones.

 

Diputados y senadores de la oposición a Cambiemos hicieron suya esta causa. Los opositores mostraron músculos políticos  oficialistas que se salieron del cauce natural para apoyar a la hípica, lo que significaba no responderle a quien los incluyó en una boleta.

 

La tarea encomendada por la política al turf es presentar un proyecto nuevo para luego llegar a puntos de encuentro apuntando al bienestar general. Si se consigu estarían dadas las condiciones para que diputados y senadores lo empujen al disco más adelante.

Como dijo Eduardo Ferro,  “es bueno que la gobernadora haya entendido la importancia social, económica y cultural que tiene el turf de la provincia. Y agradecerle, no importa de qué partido venga cada uno. Ahora hay que trabajar para sacar una ley nueva con bases que no tuvo la otra; una ley moderna, que esté con el commingle, el simulcasting, con una red de distribución importante, con tribunas virtuales. Hacer acuerdos con las provincias para que el juego entre a los totalizadores como debe ser. Hacer una buena ley del turf en la provincia de Buenos Aires es el motor”.

 

Cierto es que la hípica no tiene mucha gimnasia en eso de ponerse de acuerdo, pero deberá hacerlo mas rápido que inmediatamente para no fomentar nuevos peligros.

 

El entuerto ya le ha costado al turf cerca de 300 millones de pesos. Pudieron ser 1000 más. Todos los que la actual ley le permite.

 

Matias Lanusse es la figura menos popular en el ambiente hípico y a quien no se le perdona el poco grado de interés evidenciado por una industria que hace al trabajo antes que a la timba.  En la hora frágil de Lanusse, es de esperar haya entendido que ser funcionario es más que ocupar un cargo.

 

“Aun con la ley vigente, el turf sigue en crisis, y se nota en un éxodo y desaliento de propietarios”, como lo advierte Mariano Fragueiro. La compra de caballos es uno de los termómetros de la industria.

 

A tiro de resolución, está la medida de restarle un aporte económico a los criadores  derivado del Fondo para incorporarlo a las bolsas de premios. También se escuchó que podría haber un recorte en los subsidios a los gremios del turf, lo que generaría la toma de serias medidas en el caso del de los empleados, como confirmó Diego Quiroga.

 

El próximo martes en la Gremial del Turf integrantes de la flamante mesa de enlace se juntarán para armar estrategias con vistas a sacar una ley que ayude a despegar  al turf de su meseta. Mientras tanto, se convivirá con lo que hay, con los recursos existentes, que no es otra cosa que plata y cómo se la reparte.

 

En los temas por resolver a mediano plazo estará el de despegarse de la órbita de la lotería y/o fomentar la creación de una Dirección de Hipódromos que no comparta vinculación con los casinos, "con manejo idóneo, profesional, con diálogo con la dirigencia y contacto diario con la realidad”, como opina Julio Menditeguy.

 

El turf puede relajarse por algunas horas más y celebrar sin estridencias su logro. Pronto tendrá que volver al trabajo para meterse en otras carreras que se  libran por fuera de las pistas.

 

Mil veces se ha dicho que las crisis pueden generar nuevas oportunidades. Es deseable que este momento haya servido para crear conciencia dentro y fuera de lo que es el turf, tomar nota de equivocaciones propias  y no tropezar dos veces con la misma piedra.

 

Un saludo,

Julio Guimaraes