EL DOPING COMPROMETE LA DIGNIDAD DEL TURF. EXISTEN DELIVERY DE PREPARADOS DE DUDOSA PROCEDENCIA / Don Guima

Cuando el laboratorio del hipodromo de San Isidro reciba su certificación como acreditado por IFHA y sea considerado par de los mejores del  mundo, ocurrirá un antes y un después en el turf de Argentina. De hecho, el centro de monitoreo del Jockey Club es de los top de sudamérica, pero todavía puede superarse. Y para eso trabaja.

 

Celosos al extremo en su tarea de hallar sustancias prohibidas, los equipos por inaugurarse dejaran todavía más en evidencia a quienes buscan sacar ventajas antideportivas y aquellos que merecen objeciones por poco profesionales.

 

Son estos tiempos de empezar a prepararse para lo que vendrá. De ir tomando nota más que nunca hasta cuándo se le puede dar a un caballo anotado para correr un medicamento de uso terapéutico sin arriesgar a que sobrepase los umbrales estipulados para ser considerados como doping.

 

San Isidro está haciendo docencia en ese sentido, proporcionando una serie de recomendaciones para ayudar a que no se comentan infracciones.  Ni ahora ni en el futuro.

 

Los hallazgos positivos pueden dividirse en dos categorías generales, dice San Isidro.

 

1. Drogas de abuso  o no terapéuticas: son aquellas sustancias que buscan alterar significativa e intencionalmente la performance del SPC. Son las contempladas en las categorías A y B del Reglamento General de Carreras.

 

2. Drogas terapéuticas. Se trata de sustancias que pueden ser utilizadas legítimamente en los SPC por un veterinario durante el entrenamiento, pero cuyos niveles al momento de la carrera superan los límites .de detección establecidos internacionalmente. Son aquellas contempladas en las categorías C y D del RGC.

 

Las recomendaciones van dirigidas a los veterinarios, pero también pueden tenerlas en cuenta quienes no deberían estar a cargo de suministrar medicinas (y en la práctica lo hacen),  como entrenadores, capataces o los mismos peones de stud.

 

El tema del doping compromete la dignidad del turf, forma parte de su miserias. La cantidad de suspensiones por tratamientos prohibidos en nuestros hipódromos ha llegado al punto de colmar la capacidad de  sorprenderse con uno nuevo. Las asociaciones, entre ellas la de entrenadores, deberían expedirse sobre un tema que parece naturalizado. Pero es gravísimo.

 

El doping hoy puede comprarse por internet. Inclusive hay delivery de preparados de dudosa procedencia.