EL MIEDO ES A PERDER EL TRABAJO. A NO TENER PARA UN PLATO DE SOPA / Don Guima

Las fuerzas del turf salieron a mostrar sus músculos. Cada cual con su impronta están defendiendo lo que es suyo. Cada cual lo hace como puede. Y todo esfuerzo vale. Unos llegando a los representantes del pueblo para convencerlos de lo inapropiado de sancionar una ley que solo hará tambalear al turf. Otros viralizando sus preocupaciones. Muchos más recurriendo al de boca en boca para que sean montones los que se enteren que está pasando.

 

Hablemos claro. El miedo es a perder el trabajo. A no tener después para un plato de sopa. A vivir de changas. La peonada, los asalariados, integran el grupo de los más vulnerables en la cadena de esta industria.

 

La coyuntura encuentra a todos unidos por el temor a desaparecer. Pero cuando el peligro haya sido aventado habrá que seguir juntos en pos de otros objetivos. Cuando dejen de preguntarse si los hipódromos son más importantes que los dueños de caballos o si el sector de la crianza es más que el de los profesionales, habrá una base desde donde ponerse a trabajar y construir.

 

Por lo pronto, el círculo rojo del turf sabe que quedar pegado a un fondo, subsidio, compensación o como quieran llamarlo proveniente de otra industria del juego puede ser pan de hoy y hambre de mañana. Si como todos desean no se aprueba la ley Vidal para la hípica, el año que viene habrá que dar la discusión por la ley que el turf quiere. Ojalá que sea basada en el crecimiento y no en la comodidad.

 

Un saludo,

Julio Guimaraes