EL FUTURO DEL TURF ESTÁ EN LAS MANOS DE LA POLÍTICA, Y A VECES NO SON LAS MEJORES MANOS / Don Guima

Ponele que la ley Vidal pasa Senadores de galope largo, donde Cambiemos tiene mayoría, y llega a la Cámara de Diputados bonaerense. Hablando en el idioma de los burreros, allí puede recibir reclamos de la oposición o ser bajada directamente del marcador.

En las últimas horas sectores contrarios al oficialismo anticiparon su rechazo al proyecto impulsado por el ejecutivo y que tiende a eliminar en 18 meses,  a partir de su sanción, el Fondo de Reparación.

Desde el Frente Renovador, Jorge D'Onofrio dijo que su sector no acompañará una ley que pondría en riesgo miles de puestos de trabajo. Asimismo, Luis Pallares, presidente del bloque masista, afirmó: "Ratificamos nuestra postura de que no vamos a acompañar medidas que perjudiquen a los bonaerenses, les pedimos al gobierno que recapacite porque no solo que es mala la ley sino que además llega en un muy mal momento”.

También el intendente de Capitán Sarmiento, cuna de miles de caballos de Carrera, abogó por un Estado presente con la hípica implementando políticas que hagan a su fomento y le envió una carta al vicegobernador Salvador en ese sentido

Este martes, la fuerzas vivas del turf volverán a hacer público su cuestionamiento al proyecto de ley con una manifestación pacífica en San Antonio de Areco  sin cortes de rutas. Para el mismo martes se aguarda una conferencia de prensa de los senadores que ya anunciaron su intención de no acompañar la movida de Vidal.

En Diputados puede jugarse definitivamente el futuro del Turf. Allí Cambiemos deberá negociar con la oposición porque no tiene mayoría propia. Los votos que le faltan los irá a buscar en otros bloques para sancionar la ley o girarla nuevamente a Sedores, con modificaciones.

Habrá que ver cuál es el tratamiento político quse le da al asunto en la cámara baja; si se la analiza como un tema que puede influir en la vida de 300.000 personas o se lo usa como un instrumento de canje, tan común en la política.

 

Un saludo,

Julio Guimaraes