EL DEPORTE DE LOS REYES, UNA CUESTIÓN DE ESTILO Y DE ESTADO EN ASCOT / Don Guima

 

Me perdí una de las carreras del Día 1 de Royal Ascot para verla bajar por el ascensor que la conducía del del salón real del hipódromo a la salida. Lo hice de manera deliberada. Fue en 2016. Hacía un rato que Galileo Gold, montado por Dettori, había ganado el St James’s Palace Stakes para alegría del jeque Johan Al Thani, de Qatar.

 

La reina vistió esa tarde de amarillo. Quienes apostaron a que luciría ese color recibieron sus buenas ganancias. Se sabe. Los ingleses apuestan a  las carreras y al tono del atuendo que cada día escoge la amada soberana para asistir a Royal Ascot. Es una tradición, como las carteras de la firma londinense Launr que ella usa desde hace 50 años.

Rectangulares, de cuero negro o charol, con un broche dorado, pueden costar entre 800 y 3000 euros. ¿Qué lleva dentro? Dicen que un objeto tecnológico, un peine, pañuelo de seda y labial. La reina Isabel  no usa billetera, pero todos los domingos, cuando acude a misa, guarda doblado un billete para el momento de la colecta. No se sabe de qué valor es.

La reina Isabel y su hija, la princesa Ana

La reina es pequeña de estatura y lo sería más sin sus zapatos con tacones de tres centímetros. Inicialmente usó zapatos de Eddie Rayne, quien una vez osó revelar la  la talla del calzado de su majestad y se armó tremendo escándalo, al punto de que Isabel lo convocó de urgencia para pedirle explicaciones.Lo perdonó y con el tiempo lo nombró caballero. A su  muerte, eligió a una persona de la confianza de Rayne para que fuera su zapatero real.

 

Recuerdo que a dos metros del ascensor por el que bajó la reina aquella tarde de 2016, el servicio de seguridad dispuso de un sector demarcado con una simple cinta para que nadie se le acercara. Primero descendió Felipe, Duque de Edimburgo, acompañado del Príncípe Harry; luego la reina, sonriente, para dirigirse a su limusina  Bentley State que la aguardaba para llevarla al Palacio de Buckingham, donde vive en Londres.

Sus súbditos adoran a la reina Isabel y si son turfman la adoran más. Algunas fuentes señalan que tras desayunar, lo primero que hace la reina es preguntar por sus caballos y leer el Racing Post. Inclusive, es ella misma la que decide los nombres de sus caballos cada vez que una hembra de su establo da a luz. Según registros, los caballos de la reina han logrado más de 500 victorias.

El sábado acaba de finalizar la semana del Royal Ascot 2018. Fernando Fantini y Diego Zavaleta, entre otros sudamericanos, disfrutaron de la fiesta.

 

Un saludo,

Julio Guimaraes