EN URUGUAY, JAVIER CHA PRACTICA LO QUE TANTO PREGONA / Don Guima

Hace pocas semanas el Director Provincial de Hipódromos y Casinos declaró que no le interesaría tener caballos de carrera. La opinión del funcionario bonaerense llamó la atención en círculos hípicos porque se supone que podría agradarle el mundo de los caballos al punto e involucrarse más a fondo.

 

Quien sí lo está es Javier Chá, presidente de Casinos de Uruguay, propietario junto con su hijo de un potrillo por Invasor.

"Ha sido público, salió en televisión y en los diarios.  Tuve en sociedad con tres amigos dos potrancas, hoy retiradas hace tiempo. Ahora tengo la mitad de un hijo de Invasor  de año y medio que le regalé a mi hijo Facundo. Si le digo a toda la gente que compre caballos, que apoye a la industria y que comprar un caballo es alegría y trabajo para el pueblo, creo que con mis humildes recursos y compartiendo con amigos es bueno estar y sentirlo en vida propia. El turf es un deporte con reglamento, autoridades y garantías suficientes, por tanto no existe contradicción ni conflicto alguno.  Me ha tocado ganar alguna vez y perder lejos en la gran mayoría de las carreras. La contradicción en todo caso sería exhortar a la gente a que tenga caballos, que comparta esa pasión con su familia y sin embargo no hacerlo uno mismo". 

El potrillo al que hace alusión Cha es Cat Uno (Invasor), que cuya madre murió poco después del parto y fue criado a mamadera en el haras.

 

"Cuando tenía 14 años cambiaba cama, limpiaba el box y sacaba a verdear los caballos del stud de un entrenador viejo y bueno que era como el abuelo que no tuve, ganaba unas monedas e ibamos juntos al hipodromo Real de San Carlos de Colonia, donde comenzó Pablo Gustavo Falero. En la adolescencia y la humildad, en ese tiempo fui feliz. Mucho después estudie, trabajé en otros países, fui diputado y ahora director de casinos. Jamás me he olvidado de cómo viví junto a los caballos cuando tenía 14 años."