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MURIÓ EL CRACK LAREDO, SE FUE A GANAR CARRERAS AL CIELO / Don Guima

Laredo, el crack peruano ganador en mil batallas, murió de viejo este fin de semana. Así lo despidió Edwin Talaverano, que fue su jockey y amigo.

 

Estimados seguidores,

Ante todo saludarlos y agradecerles por todas las muestras de cariño y apoyo hacia mi persona, lo cual me motiva para salir adelante en esta difícil profesión. Nunca suelo escribir, pero lo acontecido el día de ayer me tocó en lo más profundo de mi corazón. Se trata de la muerte de un caballo que tuvo un significado enorme en mis hasta ahora 33 años de vida profesional y que marcó para mí un hito en mi carrera. Se trata de mi querido amigo Laredo, al cual le quiero retribuir unas cuantas palabras sobre un castaño de enormes medios corredores. Desde potrillo mostró carácter, indócil y muy difícil de manejar. Si les contara cuantas veces tuve que salir volando de su lomo!!!, cosa que muchas veces me hizo pensar en renunciar a montarlo, pero como todo en la vida, con transcurrir de su campaña alcanzamos niveles de compresión únicos. Como si nunca nos hubiésemos llevado de niños, pero cuando fuimos madurando, alcanzamos una amistad más que sólida, a tal punto que cuando entrábamos a la cancha sabíamos que para que alguien nos pueda ganar, tenían que “mover las patas” con la aceleración de un misil. Laredo fue un verdadero celoso, un guerrero, puesto que nunca le gustó que lo ganaran. ¡Cómo le gustaba correr!. Se daba el lujo, como ocurrió en muchas veces, de no trabajar. Entonces me preguntaba antes de cada competencia ¿Podremos ganar?, pero mi gran amigo, con su siempre mirada fija me decía: “Tú no te preocupes que de eso yo me encargo”, y es él se transformaba cada vez que entraba a la cancha, como si supiera que ese día tenía que salir a dar el todo por el todo para no defraudar a sus fanáticos. E ahí la clave de nuestro éxito.

 

En el Carlos Pellegrini, cuando lo esperaba en el paddock para montarlo, lo vi con la cara y una de sus patas hinchadas. Con resignación me pregunté. ¿Y ahora qué hiciste?. Parecía que se hubiese peleado con 20 caballos. Pero luego vino esa “valentía a toda prueba” que lo caracterizaba, lo mire con cara de enojo, pero me tranquilizó diciéndome “cosas de caballos Edwin. Pero sabes que, hoy estamos para alcanzar la gloria. Santorín ya tiene que descansar”. Y vaya lo que hicimos, luego de unas cuantas maniobras en las que se comportó como lo que él era, todo un valiente, luego de 23 años supimos darle a nuestra patria su segundo Pellegrini.

 

Hace poco tuve la oportunidad de despedirme de ti en el haras cuando cumplías 27 años por lo que mi dolor disminuye. Solo me queda decirte, gracias por todo amigo, me quedo tranquilo porque sé que ya estas descansando en paz. Sólo decirte que nunca te olvidaré y que fuiste para mí el mejor, con las disculpas a los demás campeones que he podido conducir en mi profesión. Ahora que estás arriba, comparte la gloria campeón!!!.

 

Disculpen si no escribo bien, pero era algo que lo tenía en mi corazón. Un fuerte saludo para todos.

 

Edwin Talaverano Cárdenas