LO PEOR DEL TURF ES EL DOPING. LO MEJOR ES DETECTARLO Y SANCIONARLO, AUNQUE PAREZCA UN CONSUELO / Don Guima

Penas ejemplificadoras pide buena parte de la comunidad hípica para quienes transgreden constantemente el Reglamento General de Carreras en su apartado referido al dóping.

En su última actualización, el RCG de la provincia de Buenos Aires define las suspensiones por aplicar a los entrenadores según la categoría de la sustancia utilizada. Pero también le da un margen de acción a las autoridades para que sopesen reincidencias y antecedentes para graduarlas.

 

Fue la vara que se usó para medir el caso del cuidador Juan José Martínez con una sanción de tres años de inhabilitación. Martínez, gran ganador de carreras en LP, tienen una foja de servicios con por lo menos cuatro casos parecidos y está siendo investigado por dos casos de positivos más en caballos suyos que fueron al antidoping.

 

La de Martínez es sólo una de las sanciones dispuestas por la Comisión de carreras platense en las últimas semanas, aunque  la más grave. Las suspensiones en serie llegan justo cuando el Bosque decidió que sus controles antidoping se hagan en el laboratorio del hipódromo de  San Isidro como consecuencia de haberse roto el cromatógrafo local.

 

¿Se están encontrando ahora los positivos que no se hallaban antes? ¿Se hubieran encontrado más positivos si los controles hubieran realizado siempre en el Servicio Químico del Jockey Club? Claro, el planteos contrafácticos.

 

La Plata suspendió al caballo involucrado en el affaire por un año, cortándole su campaña, y sancionó con seis mes a la caballeriza La Peladilla, cuyos ejemplares seguramente seguirán corriendo con otros colores.

 

Para La Peladilla el año pasado compitieron 17 ejemplares distintos. Habrá que ver con qué chaquetilla siguen corriendo en el futuro. Porque lo harán.  Para el mismo stud compitió en 2016 Emerging Talent, que también dio positivo en un gran premio.

 

Una encuesta casera entre aficionados a las carreras dio como resultado que JJ es un ventajero antes que un cuidador desprolijo, que no sabe lo que ocurre en sus studs.

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La sociedad hípica hace tiempo condenó a JJ y lo puso en el lugar de los malos, aunque muchos  apostadores continúan jugando a sus caballos. ¿Lo hacen porque piensan que pueden tener ventajas a la hora de la partida?

 

¿Quienes le confían caballos para entrenar están conformes con tener un entrenador cuestionado? ¿ Los admiran?

 

Quizá sea la hora de que las conductas de aquellos que recurren a mecanismos antideportivos y desleales para ganar carreras sean tipificadas como delito.

 

¿Podrían los hipódromos dejar de tomar apuestas sobre caballos entrenados por preparadores poco dignos?

 

¿Qué tienen para decir las gremiales de preparadores? ¿Qué opinan las asociaciones de  dueños o de veterinarios?

 

Según el reglamento, los entrenadores sancionados no pueden ingresar en las villas hípicas y los hipódromos podrían hacerle valer el derecho de admisión y permanencia.

 

Lo peor para el turf es el doping. Lo mejor es detectarlo y sansionarlo, aunque parezca un consuelo.

 

Un saludo,

Julio Guimaraes