LA LESIÓN DE PUERTO ESCONDIDO O DE TENERLO CASI TODO A CASI NO TENER NADA / Don Guima

De tenerlo todo, a casi no tener nada. De tener en el stud al caballo campeón a tener a uno en recuperación, lesionado. Puerto Escondido estaba para darse la gran vida y ahora está para verla pasar desde la puerta de un box. El mejor caballo de sudamérica si por raiting me guio, ya no tendrá Latino, ni República Argentina, ni Dubai, ni Breeders' Cup, ni Ascot por delante. Por lo menos, este año. Si se recupera -y es lo que todos quieren-, habrá que volver a empezar de abajo.

 

Se trata de un tendón que ya le había dado problemas. Su entrenador, Pablo Sahagian, sospecha que el tema recrudeció  en los 200 metros finales de la carrera ganada el sábado.

 

El sábado a la noche todos los involucrados se fueron a dormir co gastando a cuenta. Horas después el mazazo. El golpe a la ilusión.

 

De tenerlo todo a casi no tener nada. Un caballo con los pergaminos de Puerto Escondido no baja de un millón de dólares si lo vas a buscar en el mercado. Su cotización se derrumbó también.

 

La procesión va por dentro. A Pablo Sahagian le sobra turf. Le sobra cuarta pista. Está curtido en esto de que los caballos buenos se rompan porque se exigen más que los malos. Le pasó y no está exento de que  vuelva a pesarle, aunque nadie se lo desea. De todas maneras, no se hace el superado. El dolor por el pingo herido está.

 

Es el globo pinchado. Es el quedarse con las manos vacías. Son las ganas de irse a llorar al baño, solo. Es querer despertar mañana y que haya sido un sueño de porquería.

 

Los caballos buenos se rompen, pero los malos también. Y el sinsabor es igual para quienes los rodea. Si te pasó, sabes de que te cuento.

 

 

"Los caballos son cristales", repite Pablo Pedro Sahagian, el padre de Pablo Ezequiel, su hombre de confianza en el  stud, futuro veterinario y quien este lunes está cumpliendo años. No será un cumpleaños feliz.