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LA SALUD DE LOS CABALLOS, POR ENCIMA DE TODO / Don Guima

Un jockey como Luis Fernando Vai tendría que restringir su ímpetu en ganar si participara en las carreras de Inglaterra o Francia. Vai es quien montó a Joy Filoso en el clásico América, saliendo airoso en un final de medio pescuezo, pescuezo y empate,

El jinete no economizó fusta de los 300 metros a la raya, utilizándola a repetición. Casi no hubo segundo en que su látigo no visitara las ancas del caballo, que respondía a ese estímulo e iba para adelante.

Las fuestas de hoy en día no duelen como las de antes; tienen un estándar y en varias hípicas existe una suerte de manual para su uso. Inglaterra fue de los primeros en limitar el número de fustazos aceptados para un caballo, prohibiendo, inclusive, que se baje el látigo desde arriba de la línea del hombro. Ahora es Francia la que va más allá y no permitirá que los jockeys usen la fusta más de cinco veces en carrera. En el último Latino, realizado en Chile, la recomendación fue que los jinetes no pegaran durante los primeros 200 metros.

Del cuánto más pega mejor defiende un jockey las apuestas al pensamiento de las protectoras que sostienen que la fusta está vinculada con los aparatos de tormentos y deben ser abolidas de inmediato, muchas posiciones intermedias pueden y deben ser escuchadas.

 

Qué es lo mejor para un caballo de carrera será respondido siempre según el ángulo con que se miren las cosas. "Se interpreta que han nacido para batirse en carreras contra el viento, pero si ellos pudieran hablar seguramente te dirían que sólo quieren comer heno en la libertad una granja. Quédate encerrado en un cuarto 22 horas por día a la semana y después dime sino te sientes un prisionero", leí hace poco de alguien de una sociedad protectora de animales norteamericana refiriéndose a los fina sangre de carrera.

Cuándo vas a un hipódromo como aficionado y escoges tu caballo favorito es natural que piensas en la ganancia, ¿pero también a qué precio? ¿No importa que haya que usar la fusta en demasía o recurrir artilugios ilegales?

"¿El fin justifica los medios? La frase, sin signos de interrogación, es atribuida al filósofo político italiano Nicolás Maquiavelo, aunque en realidad la escribió Napoleón Bonaparte en la última página de su ejemplar del libro "El Príncipe" de Maquiavelo.

Bonaparte tuvo 130 caballos para uso personal. El más famoso fue Marengo. Cuenta la historia que fue herido ocho veces en batalla. Llevó al emperador en la batalla de Austerlitz, en la batalla de Jena, en la batalla de Wagram, y en la batalla de Waterloo. También fue utilizado al galope entre Valladolid y Burgos por Napoleón, recorriendo la distancia de 130 kilómetros en cinco horas. Sobrevivió a la retirada de Moscú en 1812. El semental fue capturado en 1815 en la batalla de Waterloo por Guillermo Henry Francis Petre, 11º Barón Petre. Vivió alrededor de 38 años, entre 1793 y 1831. Su esqueleto se encuentra en Inglaterra, en el Museo Nacional del Ejército de Sandhurst.

El esqueleto del caballo Marengo y otras piezas de la batalla de Waterloo en el Museo del Ejército Nacional, en Londres.