SE VA 2017, EL AÑO EN QUE EL TURF ESTUVO PELIGROSAMENTE DIVIDIDO / Don Guima

Se va otro año. Mientras se sigan yendo no hay problemas. Se va 2017. O el 2016 bis. Poco nuevo o más de lo mismo bajo el sol hípico.

 

Más que por The Great Day, Village King, Roman Rosso y Puerto Escondido el período será recordado como el año en que se estuvo peligrosamente divididos. Año caníbal. De fagocitarse al que no piensa como uno.

 

"Hubo un tiempo que fue hermoso y fue lindo de verdad", decían Nito y Charly. También lo podría haber dicho el turf todo cuando las instituciones se sentaron en torno de una mesa para individualizar sus dramas y posibles curas. Las encontró rápido. Pero patearon el tablero  cuando se trato de hacer sacrificios para curarla. Lo de la unión hace la fuerza se lo llevaron previa. Faltó liderazgo. Un cacique.

 

No se vendió un caballo bueno. Si es por seguir las recomendaciones desde afuera para insertarnos en el mercado, hay que decir que  no hubo resultado. Años atrás los ganadores de las carreras de la Triple Corona estaban vendidos antes de ganarlas. Hoy están en sus boxes, con tachito sobre el lomo algunos.

 

Ricardo romperá el récord de carreras ganadas, coming soon. En definitiva, un récord está para que venga otro y lo quiebre. Brasil lo presentará como O jockey mais  grande do mundo. Los hipódromos argentinos le deben un Premio al Mérito por su constante apoyo a las carreras más allá del número de victorias. En la Noche de los Carlos Pellegrini hay una excelente oportunidad de saldar la deuda.

 

2017, como 2016, fue el año de los positivos. En el tema doping fue de lo más negativos.

 

Jugar afuera siguió siendo negocio para quienes sólo buscan su provecho. Que juegue un apostador liso lo entiendo, aunque no lo justifico. Que apueste en negro uno de los propios es también ser canibal.

 

Fue el año que una caballeriza se fue ofendida de San isidro. El que se va sin que lo echen vuelve sin que lo llamen. Fue el año de la liquidación de La Quebrada y el del anuncio del cierre de La Biznaga. Fue el año en que todos se animaron a criticar al Jockey Club. En un momento, pareció deporte.

 

De tres cuartos de temporada para adelante fue tiempo de denuncias y pedidos de investigaciones. ¿Revelación del año? Propietarios. ¿Reelección del año? La de Eduardo Ferro en la Gremial del Turf. Los presidentes del JC pasan, los de las loterías también, los haras cierran y Ferro siempre queda. Y podría sucederlo su hijo.

 

En 2017 la Dirección Provincial de Hipódromos tuvo 4 (cuatro) directores. Tiedemann se fue en el invierno y volvió a su territorio de Ciudadela, para hacer política. Había llegado de la mano de Melitón. Lo sucedió  Santiago Gourdy, quien se fue al casarse. Vino Malbrán, que nunca había ido a un Dardo Rocha. Se fue Malbran, al renunciar Fernández al cargo de administrador del hipódromo platense y tomó ese puesto. Tras cartón llegó Ricardo Burgos, que era Gerente de Recursos Humanos del Hipódromo de La Plata. Salvo Tiedemann, todos eran sub 40.

Las carrra de la Triple Corona fueron divertidas, con ganadores diferentes. Los tres integrarán la terna de Mejor Potrillo del Año. Puerto Escondido ganó el Pellegrini que se le negó el año pasado. Dejó muy atrás a su vencedor de 2016 que no fue otro que el ganador del Latino 2017 y dueño del mejor ranking sudamericano. Dicen que Puerto Escondido llenó el ojo de handicappers europeos, al punto de no poner oposición si se lo presentaba como el del ranking histórico más elevado de la región. La oposición, justamente, habría estado en sudamérica.



Como siempre hubo reuniones perdidas, pistas inundadas, accidentes de pistas, aprendices de moda y rodadas; hubo piñas entre jockeys extranjeros y una quimera en Ascot de la mano de Sixties Song. Hubo caballos que ganaron por varios cuerpos y segundos que perdieron por varios cuerpos. Miles de carreras ganadas y miles de carreras en la que un caballo entró último. Hubo historias que nadie conoce y serán contadas. O si. Quizá el año que viene.   

 

Un saludo,

Julio Guimaraes