FUE DÍA DEL BURRERO, PERO NO HUBO CELEBRACIONES OFICIALES / Don Guima

Alguien pensó que hacía falta y solamente por eso decidió instaurar el 24 de noviembre como el Día Nacional del Burrero. Dicen que la lamparita se le prendió a Lopecito y que no fueron  pocos quienes pintaron en colorado esa fecha en el almanaque.

Habría que ir por más, ahora, y pensar la posibilidad de que el fanático de las carreras tenga asociación propia, que proteja sus derechos y defienda de algunas amenazas, sobre todo ante aquellos que hacen trampa en el deporte

Las carreras tal como se  conocen no tendrían razón sin sus fans; son ellos la basa de la pirámide. Sin fans que apuesten, las carreras no contarían donde abrevar para sus premios. Sin horse player este deporte no iría muy lejos.

 

Los jugadores tienen mucho que decir y los hipódromos, jinetes, preparadores y dirigentes mucho para escuchar. En tiempos en los que se necesitan más personas que se acerquen a los hipódromos, proteger a los que ya están es vital para el negocio. Pero a veces no ocurre.

Quizá no falte mucho para que en esta región los aficionados a las carreras de caballos se junten en un club, armen algún codigo, se organicen y lleguen a peticionar. Y más tarde los imagino sentados en las mesas donde se tomen decisiones.

Pero para eso falta. Por ahora, que tengan un lindo Día del Burrero.

Un saludo,

Julio Guimaraes