EL GANADOR DEL DARDO ROCHA SALIÓ DEL MERCADO DEL USADO / Don Guima

¿Es Calcolatore un caballito de ocasión que tuvo en el Dardo Rocha sus cinco minutos de gloria? ¿Es el gran caballo que estaba tapado? ¿Es la demostración fáctica de lo que un caballo puede evolucionar en pocos meses? ¿Hay otros Calcolatore disponibles en el mercado del usado?

Las respuestas irán apareciendo de a poco. Lo concreto es que el caballo que entrenaba Daniel Etchechoury y pasó a manos de su hermano Javier por una venta interna ganó la carrera más importante del año en La Plata; la de los 2,7 millones de pesos reservados al primero.

Dicen que el caballo costó diez veces menos cuando un grupo de amigos cordobeses lo compró con la idea de llevarlo a competir en una prueba del interior -el San Jerónimo- que finalmente no corrió.

Sacando a Sixties Song, el grupo del Rocha no era uno de caballos super selectos. Lo demuestran los ratings. Muchos venían corriendo por premios cinco, seis, siete veces más chicos que los pagados el 19 de noviembre. Demasiada plata para un conjunto sin grandes talentos. Hay quien piensa que sólo se justificaría un premio tan alto si en las últimas semanas les hubiese crecido dos patas y una cabeza extra a cada uno.

 

Calcolatore era del stud La Nora, el de la chaquetilla roja de King Kong que ganaba clásicos en la larga, hará dos años. ¿Qué estará pensando ahora al saber que tenía un caballo para ganar el Rocha y lo soltó? Pasa a menudo.

 

Calcolatore ganó el clásico Calidoscopio y el GP Dardo Rocha en un mes y diez días; en octubre entrenado por Dany Etchechoury y en noviembre por su hermano Javier. Ganó, también, la chance de representar a La Plata en el Latino de Maroñas. Si quiere ir, tendrá un boleto pago y una gatera disponible. ¿Correrá antes el Pellegrini?

Comprando caballos usados les ha ido bien al grupo del stud Oye Tango. Antes le había comprado a Pellegatta a Ex Cia, con el que terminó tercero en el clásico San Jerónimo, tercero en el Ciudad de Rosario y primero en el Carlos Pellegrini de Las Flores, la semana pasada.

 

Un saludo,

Julio Guimaraes