UN SÁBADO PERFECTO PARA FIRMAMENTO EN SAN ISIDRO Y GUN RUNNER EN LA BREEDERS' CUP / Don Guima

Pudo ser el día perfecto de Global Hunter y de Rafael Dellacasa. Al final fue uno muy bueno, excelente por el éxito de Global Big en el clásico Provincia de Buenos Aires (G3)  y por el segundo lugar de Global Beauty en el Gran Premio Enrique Acebal.

Dicen que el 7 es un número perfecto, extraordinario. Hay principios universales indisolublemente ligados al 7. Doble siete acaba de cumplir  Juan Carlos Bagó, el dueño de Halo Holiday, la ganadora del Grupo 1 resuelto en San Isidro y del Selección platense también. Parece ser un año perfecto el de Firmamento por la estadísticas de haras, la de caballerizas y caballerizas clásicas. Se le viene el Nacional, la Copa de Plata, el Pellegrini.  Necesitaría un año de trece meses para repartir todos sus triunfos.

Dellacasa fue a las carreras con sus chicos Pedro y Pablo. Dos de las Tres P que integran el nombre de su stud. La otra, Paz, faltó esta vez.

Bagó llevó a Bautista y a Nacho, sus nietos. Ya lo dije antes. Más lindo que ganar carreras debe ser ganar carreras rodeado por la sangre de uno.

Global Big se impuso en una versión de clásico Provincia de Buenos Aires que se ganó con la partida. El Provincia conecta con el Pellegrini pero es una prueba que se corre distinto. El Pellegrini es casi a morir. El Provincia, a llegar. Son de ritmos diferentes. Los del Pellegrini tienen que entrar cansados en la recta y después tener fuerzas para explotar en velocidad. Los del Provincia salen cuidando y sólo se apuran en los últimos 600 metros. Volvió a pasar esta vez.

Global Big ganó en el rush final. En ese embalaje fue el más rápido, tanto que le sacó cinco cuerpos a Illimani. De los 600 al disco debe haber marcado 35 pero luego de correr sin mucha prisa, como el resto de los participantes. No se invita aquí a creer que no tiene  chances en el Pellegrini. Se dice que allí encontrará otra carrera.

Global Big, una sorpresa agradable

El potrillo de Dellacasa es hijo de Global Hunter, el caballo que camina porque Dios es grande. Es el mismo que se lució ganando un Grupo 1 en Del Mar, el hipódromo donde Gun Runner se paseó en el Classic de la Breeders’ Cup. Global Hunter es el  que estaba en el stud La Providencia, entrando en el segundo box de la derecha.

Global Hunter, ganando el Eddie Read Stakes (G1), en Del Mar

Cuando haya que votar por las mejores potrancas de la temporada 2017 Halo Holiday se llevará los votos de muchos. Ganó seis carreras de los 2 y 3 años. Ganó desde los 1000 a 2000 metros. Ganó en la arena y en el pasto. Ganó el Gran Premio Selección platense y el Gran Premio Enrique Acebal. Le ganó a la campeona de Palermo. Va a seguir ganando.

El Selección del Bosque lo ganó por diez (10) cuerpos; el Acebal por el pescuezo plantándose delante de una hija de Global Hunter también liviana de físico.

Halo Holiday corrió todo el tiro. Se mantuvo en la zona caliente de la prueba desde el comienzo y en la recta se prendió a la punta. Global Beauty, su escolta, vino desde atrás a ganarle, pero la de Firmamento se le plantó y no la dejó pasar de su paleta. Guapa, aguerrida.

La victoria fue uno de los mejores regalos de cumpleaños para Bagó; otro fue tenerlos a sus nietos en las carreras, disfrutando victorias y recibiendo cosas. Y a sus amigos, como Ignacio Gutiérrez Zaldívar, también de aniversario. Esta semana habrá varios motivos para festejar en Castañon.

Halo Holiday ganó en San Isidro y gritaron por ella desde las tribunas de Del Mar. Coco y Eze Valle se olvidaron por un rato de la Breeders´' Cup y añoraron San Isidro. Luego vieron ganar a Gun Runner y recordaron que su abuelo materno es Giant's Causeway,  tuvo progenie en Firmamento.

 

 

Halo Holiday fue una muralla

Si el sábado, el turf argentino se sintió dichoso porque en una de las carreras de la Breeders Cup había ganado una nieta materna de Critikola, la victoria de Gun Runner en el Classic los llevó al paroxismo. Gun Runner es hijo de Candy Ride, uno de los últimos crack del turf nacional y que tiene una gran historia personal para contar. Alguna vez alguien se dedicará a escribir lo que nunca se dijo del campeón. Quizá hasta yo mismo le haga un libro.

Gun Runner ganó 11 de 18 y 5 de 6 en 2017. Este año nunca perdió dentro de los Estados Unidos. En el Classic superó por dos cuerpos y un cuarto a Collected, al que vi correr muy mal el Preakness Stakes un el día que se llovió todo en Pimlico y dejó la pista encharcada. Luego, Collected ganaría cuatro seguidas, inclusive Pacific Classic.

Todo tiene que ver con todo. En la estadística de los ganadores del Pacific, acaso la carrera más famosa de la costa oeste de EEUU, hay un renglón para Candy Ride, el padre de Gun Runner.

A Gun Runner lo tuve cara a cara la noche en que perdió la Dubai World Cup contra el Arrogate. Entonces, Arrogate era inmenso. Esa noche de Meydan le sacaron miles de fotografías al tordillo. Yo le hice una a Gun Runner en la plataforma donde se estacionan los segundos. Casi nadie lo miraba.

 

Gun Runner en Dubai, la soledad del segundo

Gun Runner, de punta a punta

Probablemente a la misma hora que estés leyendo estas líneas, Diego Mitagstein haya puesto en línea la edición actualizada de Turf Diario. Te recomiendo su lectura. Te contará sus sensaciones in situ.

Yo quiero recordar algunos puntos. Se terminó Arrogate. Próximamente y como estaba previsto irá al haras. En diciembre, perderá el primer puesto del ranking Longines. Heredarán su posición la australiana Winx o Gun Runner.

Desde que volvió de Dubai Arrogate no pudo retomar su mejor versión.

 

La victoria de Gun Runner fue festejada en Abolengo y Río Cuarto. El haras de Julito Menditeguy influyó en la construcción del ganador del Classic pues crió a su padre.  Río IV es la ciudad que hizo de Candy Ride un ídolo popular. Cada vez que el caballo de los Alonso corría en San Isidro no cabía un alfiler en la agencia del Jockey Club local. Culpa de Candy Ride, en Río Cuarto creció la tasa de burreros.

Lane's End, donde actualmente está Candy Ride, en los proximos días seguramente actualizará el valor de su servicio.

En la noche del sábado René Ayub habrá recordado las hazañas del  pingo al que cuidaba; de la Polla que no pudo correr por una tos inoportuna; de los nerviosismos por una venta que no se cerraba. Pero todo eso será para que lo narre el historiador.

 

Candy Ride, una máquina de correr