EL TURF ARGENTINO NECESITA DE UNA NUEVA REPARACIÓN HISTÓRICA / Don Guimaa

Corren peligro las reuniones de carreras de San Isidro. Las primeras del año que viene, digo. Asambleístas reunidos el la Gremial de Profesionales que conduce Eduardo Ferro votaron por no anotar caballos en la pista del Norte. Ganó la moción del boicot. La de hacerle el vacío. La de no tenerlo en cuenta como hipódromo.

La Gremial se queja por temas que afectan a su sector y al de los propietarios. Asume el rol de adalid. En la mayoría de los casos las diferencias son por plata.

La apuesta de la Gremial chocará contra una máxima del Jockey Club. No negociar bajo presión. Ferro, con experiencia en muchísimos conflictos similares, lo sabe de memoria. Eduardo también conoce cómo se entra y cómo se sale de estos laberintos.

Hay quienes se preguntan si la Gremial no le está dando al hipódromo de San Isidro la excusa perfecta para no hacer más carreras.

Cuando hay dos en pugna se necesita de un tercero conciliador que enseñe caminos alternativos en busca de soluciones. ¿Será Triaca el que ayude a componer la situación? Triaca es Ministro de Trabajo y el más hípico de los hombres del Pro. A Eduardo lo conoce desde que usaba pantalones cortos. ¿Esperarán que sea la lotería provincial la que se meta en el tema? Algunos atentos observadores de la situación responden que lo hará sólo en casos extremos o si el tema se judicializa.

¿Y Propietarios? Defitivamente defenderá los intereses de los dueños de los caballos por vias menos exhibicionistas que la propuesta por la Gremial, buscando auxilio en los organismos de aplicación.

Por caminos legales la entidad que hoy conduce Mariano Fragueiro, por licencia de Carlos Felice, puede llegar más lejos que los que toman medidas de acción directa. Aquello de cuentas claras conserva la amistad es frace de cebecera en la entidad de la calle Ayacucho, a media cuadra de Sottovoce.

Propietarios está en contra de pagar 1000 pesos para costear el futuro laboratorio de referencia porque al ser retenidos de los premios se estaría dando un uso indebido al dinero que viene de la subvención. Lo que es para premios es para premios, dicen. Y también dicen que San Isidro podría incurrir en malversación de fondos y los agentes provinciales que no lo controlan en incumplimiento de deberes de funcionarios públicos.

Aunque de posiciones firmes, Propietarios es pro diálogo. Inclusive estuvo decidido a ceder una participación en pos de lograr sacar el recargo del 10 % en las agencias para generar mayor beeting. Despues, el tema no avanzó.

El teléfono de Ferro fue el más sonó en las últimas horas. Menos mal que no tiene whatsapp pues no hubiera dado abasto a contestar mensajes. Su aparato sirvió para mantener charlas a nivel extraoficial. Inclusive un gremio vecino se ofreció para hacer de puente para que se retomen las conversaciones.

“De esta clase de conflictos se sale hablando y no a los tiros”, recordó alguien con gimnasia en asambleas del Nacional Buenos Aires; “Igualmente, siempre queda algún herido”, agregó.

El paro, o recomendación para no anotar caballos en San Isidro que propuso la entidad de Acassuso, perjudica a otros trabajadores que también forman parte de la actividad; por ejemplo a los empleados por reunión, que al no haber carreras no recibirán parte de sus salarios.

¿De extenderse en forma indefinida la situación podría venirse un paro en contra del paro?

Hace tres meses el JC y la Gremial estuvieron sentados en torno de una mesa para buscar soluciones al turf y presentarlas a la lotería provincial junto con otras entidades. Era la imagen de la unidad. Noventa días más tarde un sector acusa al otro de ladrón.

La diatriba forma parte de la pirotecnia verbal en esta clase de choques. El manual del conflicto recomienda subir los tomos para armar barullo. Aquella imagen de unidad finalmente se la llevaron a marzo.

Por boxes, programación o cobertura de seguros no separan las carreras. No son temas que alguna vez hayan justiticado una medida de fuerza. El bono de 1000 pesos pro servicio veterinario afecta en primer lugar a los patrones y no son ellos los que alientan la medida de no correr. Si es por proteger los intereses de los propietarios la Gremial tendría que hacer paro cada vez que el sector de los entrenadores elevan las pensiones.

Hay quienes interpretan que el dirigente necesita recuperar poder tras ganar por media cabeza su última reelección. La corriente opositora lo empuja a mostrar los dientes. En otros tiempos y con margenes de maniobra Ferro no hubiera avalado que desde un afiche se dijera que el JC  los está robando. De todas maneras, ya metido en el baile Ferro tendrá que obtener alguna ganancia para mostrar a su gente ahora. Por lo menos una promesa.

El tema de fondo debería ser otro. Más que por un arancel que debe o no cobrarse, la preocupaciones tendrían que centrarse  en cómo se consigue un crecimiento; en tener más bocas de extendio, dejar de pagar sopreprecios, bajar el juego negro y popularizar un deporte que dejó de serlo.

Con una industria floreciente, con carreras de perdedores por 500.000 pesos nadie perdería tiempo en pensar si un box es más caro o menos barato. Pero no son estos tiempos de bonanzas. Todo lo contrario.

A veces menos mal que el turf no es atendido por los grandes medios como tema de interés nacional. De ser así hoy estaría en la tapa de los periodicos mostrando sus miserias, sus ruinas. Como ocurrió hace más de diez años con una subvención, quizás el turf necesite de otra reparación histórica. Porque así como está, está roto.

 

Un saludo,

Julio Guimaraes