ARCO DE TRIUNFO. EL JAPONÉS SATONO DIAMOND LE DARÁ MÁS VISIBILIDAD A LAS YEGUAS MADRES ARGENTINAS / Don Guima

 

La participación del campeón japonés Satono Diamond en el Qatar Prix l'Arc de Triomphe (G1) pondrá como nunca antes en la vidriera internacional europea a las yeguas madres argentinas para hacer buenos negocios.

Satono Diamond es el hijo de Malpensa, la campeona que ganó Grupo 1 con la chaquetilla de Santa Inés hasta ser vendida a la familia Yoshida para criar en la isla.

 

Con el primer primer destete puesto en el ring, Northern Racing desquitó largamente lo pagado por la hija de Orpen y los siguientes fueron todo ganancia. Claro que una fatalidad hizo que la yegua muriera a una edad temprana.

 

La experiencia de  Malpensa es sólo la cara visible de buenos negocios que hacen con el elevage nacional los productores del sol naciente. Compran aquí buenos pedigrees, con mucho black type en sus papeles; los combinan con sus padrillos de renombre y venden los productos rápido en precios que han pasado las seis cifras. Plin caja.

 

Bielorrusa, La Birkin, Mantera Rye, Ollagua, Tirolesca, Perforada, Cursora, La Charmante son otros ejemplos de yeguas argentinas ganadoras clásicas exportadas hacia ese destino para parir lejos de casa.

 

Desde hace algún tiempo Japón descubrió en la Argentina un país donde capitalizarse de buenas reproductoras, consiguiendo lo que no podrían en otras hípicas por la misma plata. El negocio es bueno a dos puntas. En las antípodas se hacen de vientres de primera y aquí los dueños que venden hacen caja.

 

Muerta Malpensa y para mantener el mismo pedigree, inversores japoneses compraron a una propia hermana  sin importar que fuera perdedora.

 

Pero Japón no sólo se nutre de yeguas argentinas importantes. También ha salido a buscarlas  en Francia, Gran Bretaña, pero a otros valores.

 

Este año, en las ventas de yearlings organizada por la JRHA se vendió la primera cría de la argentina Miss Serendipity en 961.000 dólares. La potranca en cuestión es hija del campeón japonés  King Kamehameha (Kingmambo). Miss Serendipity había ganado el Distaff (G1) en Argentina.

También la tercera cría de la argentina Life for Sale,  ganadora del Selección de Potrancas en La Plata, se remató en 789.000 dólares

En esa misma subasta el dueño de Satono Diamond, Hajime Satom, compró un hijo de Deep Impact en US$ 2.300.000!!!.

 

La pregunta es hasta cuando será provechoso para el elevage nacional vender sus joyas para limitarse a criar con sus hermanas menos famosas por el hecho de hacer caja. Según algunos observadores  el límite lo marcará  la espalda de cada dueño tentado en vender. Para otros, fundamentalmente criadores, la vara estará puesta en una política comercial definida.

 

Alberto Stein, el dueño del haras La leyenda de Areco, da si visión del asunto.

“El turf argentino es un exportador de genética de Grupo 1. La inmensa mayoría de las yeguas ganadoras de G1 son exportadas al hemisferio Norte ya sea durante su campaña o al finalizarla. Para un haras comercial argentino una yegua de G1 como reproductora puede facturar a lo largo de su vida útil alrededor de 300.000 dólares ( 5 / 6 crías). Naturalmente, una oferta del exterior de 500.000 dólares o más es irresistible para cualquier haras comercial. Y aún cuando el propietario de esa yegua quisiera retenerla, lo más sensato desde el punto de vista comercial es iniciar su carrera reproductiva en HN (Japon o USA), donde una primera cría (linda y correcta)  de un padrillo comercial puede valer el 100 % del valor de la yegua”.

 

Para Nachito Pavlovsky, hombre de Carampangue y comercializador de caballos para el exterior, la pérdida del patrimonio genético no es muy considerable.  “No son tantas; cinco por año”, apunta desde Francia, donde verá el Arco de Triunfo.

 

Julio Menditeguy es presidente de Criadores Argentinos del SPC y también opinó del tema. “Cada caso es particular, todo depende si los valores justifican o no vender;  también hay que analizar si en el desarrollo comercial podés obtener, digamos, ese rédito con futuras crías; si tenés reposición, madres, hermanas... Para un criador hay situaciones que contemplar. Si vendés es para tener la posibilidad de no tener que incurrir en costos financieros que en Argentina son gigantescos y si guardas tenés que tener la holgura para poder desarrollar un ingreso año a año, en el caso de que tengas crias todos los años, aunque  que sabemos que no siempre es así”.

 

Mientras tanto y ajeno a todas estas disquisiciones, el hijo de Malpensa está pronto a ingresar en las gateras para intentar convertirse en el primer samurai de la hípica nipona en ganar la carrera más famosa de París.

 

Una hija de Miss Serendipity se vendió este año en US$ 901.000

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La tercera cria de Life for Sale se remató en US$ 789.000

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Satono Diamond, en la niebla