EL CASO DEL ANTIDOPING QUE NO PUDO COMPLETARSE O INOCENTE HASTA QUE SE DEMUESTRE LO CONTRARIO / Don Guima

No hace mucho un boxeador de los tantos que se presentan en Castro Barros 75 se benefició por un mal trabajo de los jurados para ganar su pelea por puntos. El púgil en cuestión sabía que había perdido en el ring, pero cuando leyeron las tarjetas y el árbitro le levantó el puño, no aceptó el fallo e hizo señas para que todo el público se diera cuenta que a su rival lo habían despojado de lo que era una victoria cantada.

El boxeador había perdido la batalla, pero ganado el respeto de todos por no querer beneficiarse de un resultado injusto. Fue todo un gesto el suyo.

Daniel Etchechoury se benefició esta semana de un percance en el  laboratorio de San Isidro por el que no se pudo completar un test antidoping a un caballo suyo que había dado positivo el primer análisis. Durante los días previos a la apertura del frasco B  trascendió que el cuidador habría admitido a sus íntimos la utilización por equivocación de una sustancia no permitida  y esperaba una suspensión. Pero al final todo quedó en la nada por un mal trabajo de quienes debieron preservar mejor el embalaje de las pruebas a peritar, generandose un vicio en los procedimientos.

De ser cierto aquel trascendido la pregunta es: ¿debería Etchechoury autoexcluirse de su profesión durante el tiempo que hubiese merecido si se completaba el trámite para no ampararse en un error ajeno ?

No está obligado, claro está, pero sería todo un gesto.

Un saludo,

Julio Guimaraes