TURF EN CRISIS. INTERPRETAR A LOS MILLENNIALS SERÁ UNA MISIÓN QUE GARANTICE LA SUPERVIVENCIA DEL TURF / Don Guima

¿Innovadores vs. clásicos? Si Thomas Alva Edison no hubiese sido lo curioso o emprendedor que fue, quizá la bombilla incandescente o el fonógrafo no hubieran llegado hasta más tarde de 1878, retrasando cambios que afectaron al mundo. Cada vez que entro a la casa y enciendo la luz para iluminar mi camino nunca pienso que un innovador trabajó en pos de ese producto. Doy contacto y sigo de largo. Soy de los millones que aprovechan del legado de Thomas, quien además de inventor fue vendedor de diarios en el tren que unía Port Huron con Detroit.

Los innovadores cambian el mundo. Nos llevan a la Luna. Pronto a Marte. Los clásicos muchas veces no quieren saber nada con alterar el status quo de las cosas. Están conformes. Si algo no se ha hecho con anterioridad es porque no se necesita, suelen pensar retrógradamente.

Qué tiene que ver esto con la hípica, de lo que suelo escribir a menudo. Me quedé pensando si el turf de nuestros días no necesita ya mismo de muchos Thomas Alva Edison. Creo que estamos ofreciendo un espectáculo del siglo XIX a generaciones del siglo XXI.

Las carreras son hermosas pero pueden serlo más según el cristal con el que se las mire.

Hace años escucho decir que los burreros son una raza en extinción. Y nunca termina de ocurrir. Pues bien. ¿Sabe qué? Me acabo de dar cuenta que ya ha pasado.

Se han extinguidos los carreristas que acudian a a los hipódromos con binoculares colgando de su brazo derecho para dar paso a los que sólo se complacen si ven una carrera en Full HD. Y pronto  reclamarán verla en 3D.

Probablemente yo no viva 50 años más para ver el turf de la segunda mitad de este siglo, pero intento imaginarlo. Y me lo imagino distinto del actual, como el actual es distinto al de los años 1970 cuando Secretariat ganaba el Belmont Stakes frente a 134.476 individuos en las tribunas. ¿Y saben algo?  De eso han pasado casi 50 años.

El burrero no muere, se transforma. Como los 170.513 que han visto ganar a American Pharoah el final de la Triple Corona, otra vez en Belmont Park.

La misión para asegurar la supervivencia de este deporte será cautivar a los llamados Millennials, la generación que vino luego de la Y. Gente que ha pasado del video cassette al DVD y luego Blue Ray. Gente que se adapta a los bruscos cambios de tecnología y los adaptan y comprenden al instante. Personas que no son de permanecer siempre en un mismo lugar y permanentemente están en el cambio.

Serán ellos los habitués de las carreras del futuro, pero para enamorarlos habrá que hablarles en su mismo idioma.

Quizá el turf de las apuestas a ganador y a placé sea divertido para usted y para mi, pero no lo será tanto para los jugadores de las próximas generaciones, que verán en los tickets expulsados por las máquinas expendedoras de apuestas una reliquia del pasado.

Requerirán nuevos juegos, nuevas clases de apuestas donde ellos también sean protagonistas de los aciertos. Jugar y esperar el resultado en forma pasiva no estará entre sus divertimentos, seguramente.

Quizás el turf del futuro vaya a tener menos romanticismo que el actual o el del siglo pasado; pero si no se adapta a lo que requerirán sus próximos clientes probablemente dejemos de preguntarnos si el burrero es una raza en extinción para decir que el turf se ha extinguido.

Un saludo,

Julio Guimaraes