María Cristina Muñoz, Enrique Martín Ferro y Alfredo Gaitán Dassié (Prensa HSI)

OPINIÓN. LO LINDO DEL LATINO ES PODER DISFRUTAR DE LOS MEJORES CABALLOS SIN MIRAR SUS PROCEDENCIAS / Don Guima

Enrique Martín Ferro hubiese preferido que su caballo Nicholas arrancara el Longines Gran Premio Latinoamericano desde una posición bien cerca de la baranda, pero tuvo que conformarse con el 8. "El uno me lo sacó María Cristina Muñoz y hasta ahora no hubo arreglo para que me lo cambie, contaba el preparador luego del sorteo de gateras y en tono de broma.

Muñoz presentará a Pure Nelson y su lugar de partida será toda una invitación a correr entre los de adelante.

Sixties Song largará desde puesto 3 por elección de Nico Gaitán. Su jockey, Pablo Falero viajará el próximo sábado.” Después del clásico Bullrich", que se corre en Palermo preciso el jinete.

Junto con Nicholas y Pure Nelson, Sixties Song llegó a Santiago en las primeras horas del miércoles. La preparación fuerte la llevó desde Buenos Aires.

Alfredo Gaitán Dassié, quien comanda al equipo del ganador del Latino 2017, lo mandó a caminar por la tarde cuando aflojó el sol y lo hará otra vez el jueves, en doble turno de una hora.

"El viernes va a trotar en el pasto con Ramón Padilla con montura y el sábado hará un galope liviano, nada más, también con Padilla. El domingo a la mañana caminará de nuevo y después a la carrera", explicó.

 

Carlos Heller, el presidente del Club Hípico, estuvo presente durante la ceremoñia de asignaciones de gateras y se mostró orgulloso porque el hipódromo que conduce recibe por segunda vez al Latino.

La Sudamérica turfística está atenta a cada detalle de lo que sucede en el Club Hípico de Santiago, que año festeja su 150 aniversario. Y lo que ocurre allí tiene como principales divulgadores a los hombres de prensa tanto locales como extranjeros llegados en buen número a Chile.

La prensa peruana es la más numerosa entre las visitantes. Su entusiasmo para cubrir el Latino es directamente proporcional a la pasión con que el turf del Rimac vive cada año este acontecimiento ecuestre.

El Latino es la herencia que dejó la Asociación Latinoamericana de Jockeys Clubs, que lo creo allá por 1981 y tuvo su primera versión en Maroñas. Tiempos de Julián Abdala, Roberto Vázquez Mansilla y Sergio del Sante Monckeberg, entre otros, que pusieron los cimientos de la Liga.

Desde entonces, la competencia saltó de país en país, tuvo momentos de esplendor y otros en los que se depreció; un par de años se discontinuó y resurgió durante la conducción de Bruno Quintana al frente de Osaf. Con Marcel Zarour llegó Longines como principal sponsors y bajo el mandato de Rossi Sofia dejó de ser una carrera cerrada, sumó más auspiciantes y se convino realizar en Francia los test antidopings. También se convirtió en trampolín para el Royal Ascot.

Va por su 35 versión y hay ánimo ampliar sus límites. Gulftream Park, en Miami, figura como una de sus próximas sedes. Incluirla en los hipódromos de las grandes ligas implicará un gran esfuerzo en logística, con beneficios que no serán sólo en metálico.

Alguna vez me pregunte en La Nación cuál es el mejor Latino. ¿El de un caballo local en lo más alto del podio? ¿Uno lleno de gente en las tribunas y colas en las ventanillas de juego? ¿El del packaging atractivo? ¿Acaso el mejor Latino siempre es el que viene?

Perú lo ama. A Chile le divierte. Brasil la gana adentro y afuera. Argentina va en serie. Uruguay fue el primero en tenerlo.

Decía entonces y lo ratifico ahora. "Parte de lo lindo del Latino es poder disfrutar de los mejores caballos sin mirarles procedencias. No importa de dónde sea el crack, sino tenerlo delante de los ojos. Porque un poco de eso se trata el ser hípico. Gozar del caballo, sin banderías".

El primer Latino, en 1981

Un saludo,

Julio Guimaraes