Soy exagerado. La llegada de un caballo argentino a Ascot será como la de Neil Amstrong a la Luna

Sixties Song no sólo estará en Ascot porque es buen caballo; el mejor de Sudamérica, sin dudas. También irá allí por las gestiones de Latin American Racing Channel, que desde hace años viene aceitando contactos y relaciones con los más importantes referentes del turf mundial.

En su afán por hacer conocer al caballo de nuestra región en todas partes, LARC dispuso de una invitación para que el ganador del Latinoamericano entre directamente al célebre King George VI & Queen Elizabeth Stakes (G1).
Esta vez será un argentino; el año que viene puede ser un uruguayo, un chileno, un brazileño, un peruano... todo depende de la nacionacidad del caballo que se imponga en Maroñas.

Sixties Song ya tiene jockey. Es Jamie Spencer. De jovencito fue campeón aprendiz y de grande corrió caballos importantes. Le gusta moverse entre los de atrás durante los desarrollos. Ideal para el caballo de Gaitán Dassie.

Sixties Song llegará, pues, a lo que ningún otro caballo sudamericano ascendió en la hípica de esta zona en los tiempos modernos. Y luego tratará de conquistar Paris, por donde alguna vez pasó El Sembrador sin resultado auspiciopso.

¡Como son las cosas! Pasaron más de 20 años desde que el caballo de Galletita fue a Francia, tras ganar un Gran Premio Brasil millonario en dólares, y aún nos seguimos acordando de esa carrera. 

Se sospecga que San Isidro incluirá el King George al inicio de su programa del sábado 29, cuando allí se hagan las 1000 y 2000 Guineas. (Guineas, la moneda en que Tattersall sigue vendiendo caballos)

Se habla de aventura, de epopeya, de conquista, de ir tras una hazaña. Los fans argentinos de caballos argentinos prestan atención cuando un pingo nacional cruza fronteras para probarse en ligas mayores. Solo puedo comparar esa atención con la de los japoneses la semana que van a correr con sus crack al Arco de Triunfo. Para los japoneses no es cosa de todos los días tener caballos corriendo fuera de la isla y lo viven como emocionante nacionalismo. Quizá llegue el día que caballos argentinos y japoneses tentan tanta experiencia competitiva en el plano internacional que ya no sorprenda verlos subir a aviones.

Este viernes, Sixties Song hará su partida final, en Palermo. Será la última vez que trabaje aquí hacia la mano derecha. Ya sabe lo que es girar en ese sentido. Casi sobre la marcha, en Newmarket, deberá aprender lo que es galopar en un terreno que no es liso.

Le Blues

Un saludo,

Julio Guimaraes