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Entre todos se puede dar solución al viejo problema de los perritos que invaden las pistas de carreras

Pudo ser tragedia. Falto un pelito para salir en la tapa de los diarios. Los salvó el de arriba... o la agilidad de Yedro d'Oro para esquivar un can que se le venía encima a 70 del disco de la novena carrera del jueves 14. No fue rodada porque Dios es grande."Estamos muy consternados. Esto no puede volver a pasar en La Plata. Lo tenemos que arreglar", dijo una alta fuente del hipódromo. Al otro día, ya había sacado una disposición al respecto y tomado cartas en el asunto.

Que animales sueltos crucen las pistas de carreras no es algo que suceda en el Bosque durante  esta administración ni de la anterior. Viene de más lejos e involucra también a Palermo y a San Isidro.

Nadie está en contra de los perros, pero no es bueno que anden por ahí, sueltos, los días de reunión. No porque muerdan, lo que también sería indeseable, sino porque pueden generar accidentes serios.

Recuerdo uno  en la canchas de vareo de San Isidro porque un cuzco se escapó de un stud y se metió la de césped, donde venía vareando un caballo. Se asustó el animal, pisó mal y se fisuró. El caballo estaba vendido para el exterior. Andá a explicarle al dueño qué pasó.

En Palermo han cruzado gatos la cancha de arena y alguna nutria quizá la de césped,  justo cuando venía la.manada a toda carrera.

En la zona aledaña al hipódromo de La Plata hay muchos perros abandonados y sectores por donde pueden colarse. En cada stud, inclusive,  suele haber uno. El hipódromo quiere solo caballos en su perímetro los días de reunión. Llegar a Perro Cero es difícil, pero por lo menos buscará minimiza riesgos con la ayuda de todos.

Es por eso que Bosque decidió prohibir el acceso y permanencia de perros en el hipódromo, quedando a disposición de la administración la ubicación de aquellos que no fueran retirados del predio por sus propietarios.

Asimismo, anunció que podrá multarse a los propietarios que tengan perros en tattersall y en la villa hípica, y a los profesionales que propicien su ingreso en el hipódromo.

Hace bien La Plata en buscar soluciones a un problema que pone en peligro la integridad física de los jinetes y caballos, pero no debería estar sólo en esa cruzada y contar con la participación de los demás sectores involucrados.

Los caballos y los perros siempre han funcionado como buenas sociedades, pero en ocasiones, sin querer, pueden generar perjuicios.

Es de esperar que todos cuiden de los caballos y de los perro  también. Y si estos últimos no tienen dueño, quizá sea bueno pensar en buscárselos entre todos, como para dar un giro a la vieja frase y decir que el hombre es el mejor amigo del perro.

 

Un saludo,

Julio Guimaraes